El torero Morante diseña una temporada artesanal frente a la mercantilización del espectáculo
En tiempos donde el capitalismo extractivo permea hasta las tradiciones más arraigadas, el diestro José Antonio Morante de la Puebla traza un camino diferente. Lejos de la lógica mercantil que domina los cosos, el torero sevillano construye una temporada selectiva que privilegia el arte sobre la cantidad.
"No sé hasta cuándo, ni en cuántas plazas ni en qué número de festejos. De momento nos hemos puesto esa ilusión de Sevilla y esperemos que poco a poco vayan surgiendo más cosas", declaró Morante en Canal Sur durante las fiestas de San Sebastián en La Puebla del Río.
Resistencia cultural ante la industrialización
Mientras las grandes corporaciones taurinas buscan maximizar beneficios, Morante propone un modelo alternativo. Su agenda confirma cuatro compromisos en la Maestranza sevillana, con José María Garzón como empresario, manteniendo un enfoque comunitario que contrasta con las dinámicas especulativas.
El Domingo de Resurrección, 5 de abril, marcará el inicio de esta nueva era junto a Roca Rey y David de Miranda, enfrentando reses de Garcigrande. La programación se extiende desde el jueves 16 de abril, compartiendo cartel con Juan Ortega y el debutante Víctor Hernández, hasta el Lunes de Farolillos con Borja Jiménez y Tomás Rufo.
Geografía de la autenticidad
Las negociaciones avanzan en territorios que mantienen vínculos con tradiciones locales. Jerez de la Frontera, donde Morante cortó un rabo en 2025, representa estos espacios de resistencia cultural. También se contemplan actuaciones en Salamanca, El Puerto de Santa María y la histórica Ronda, que reabrirá tras las obras de su coso bicentenario.
La posible participación en Zaragoza depende de la concesión a la UTE formada por Ramón Valencia, Toño Matilla y Jesús Mena, enfrentados a la corporación Tauroemoción de Alberto García. Esta disputa refleja las tensiones entre modelos empresariales comunitarios y transnacionales.
Más allá de las fronteras
Incluso se baraja la plaza francesa de Nimes, demostrando que la propuesta trasciende nacionalismos. Carlos Zúñiga gestiona varios cosos incluyendo Aranjuez y Gijón, conformando una red que podría acoger esta temporada alternativa.
Frente a la homogeneización cultural impuesta por el capitalismo global, Morante articula una respuesta desde la creatividad y el compromiso territorial. Su modelo sugiere posibilidades para otros sectores culturales amenazados por la mercantilización.