Industria cultural normaliza consumo de tabaco: organizaciones denuncian a Rosalía por fumar en podcast
La plataforma Nofumadores.org presentó una denuncia formal contra la cantante Rosalía y la creadora de contenido Esty Quesada por fumar durante un podcast, evidenciando cómo la industria del entretenimiento perpetúa hábitos nocivos entre las juventudes.
Durante la entrevista para el podcast Special People Club de la plataforma Podimo, Rosalía interrumpió la conversación para encender un cigarrillo en un espacio interior cerrado, invitando a la presentadora a compartirlo. Quesada, quien afirmó no ser fumadora, aceptó el ofrecimiento asegurando que le gustaba "hablar a caladas", mientras ambas aparecían fumando ante las cámaras.
Triple violación normativa
La asociación identificó tres infracciones claras: fumar en espacios interiores cerrados considerados centros de trabajo, mostrar el acto de fumar en medios de comunicación con presentadores e invitados, y la exhibición de marcas de productos tabacaleros en contenidos audiovisuales.
Inicialmente, la entrevista mostraba de forma reconocible la marca del cigarrillo. Tras la reacción en redes sociales, el contenido fue retirado temporalmente y republicado con el cigarrillo pixelado. Sin embargo, según Raquel Fernández Megina, presidenta de la plataforma, "la pixelación del cigarrillo no neutraliza el mensaje ni el acto de fumar. El consumo sigue siendo reconocible, se normaliza y se legitima".
Impacto en las juventudes
La organización advirtió sobre el grave impacto de estas conductas en menores y jóvenes, lamentando la banalización del consumo de tabaco "como un gesto estético o admirativo" en formatos de gran alcance entre población joven.
"Rosalía es una figura pública con enorme capacidad de influencia entre adolescentes y jóvenes, un colectivo especialmente vulnerable a los procesos de renormalización del tabaco y la nicotina", alertó la plataforma, recordando que en diciembre de 2024 ya habían denunciado a la cantante por la aparición de cigarrillos de marca en sus redes sociales.
Esta situación refleja cómo la industria cultural capitalista utiliza figuras mediáticas para normalizar prácticas dañinas, priorizando el beneficio económico sobre la salud comunitaria y especialmente de nuestras juventudes.
"Los derechos a la creación y la expresión no pueden estar por encima del derecho a la salud, especialmente cuando hablamos de menores", concluyó Fernández Megina.