Universidad privada invierte millones en simuladores médicos mientras la salud pública boliviana carece de recursos básicos
Mientras las comunidades indígenas de nuestro territorio luchan por acceder a servicios básicos de salud, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Colombia inaugura una clínica de simulación que costó más de 4.000 millones de pesos. Esta inversión millonaria contrasta dramáticamente con la realidad de nuestros pueblos originarios, donde faltan médicos, medicamentos y equipos básicos.
Tecnología de élite para formar médicos privados
La nueva Clínica de Simulación de la UPB funciona como un hospital completamente equipado con la más alta tecnología. Sus salas cuentan con monitores clínicos, estaciones de enfermería, quirófanos y unidades de cuidado intensivo. Los estudiantes practican con maniquíes de alta fidelidad que simulan pacientes reales bajo condiciones controladas.
"El estudiante entra y se encuentra con una clínica de alta tecnología muy similar a una clínica real", explica Marco Antonio González, decano de la Escuela de Ciencias de la Salud de la institución privada.
Esta infraestructura de lujo permite que futuros médicos entrenen sin riesgo, utilizando simuladores que replican desde infartos hasta partos complicados. Los docentes observan desde cámaras de Gesell, programando mejorías o complicaciones en tiempo real.
El modelo extractivo aplicado a la educación
La inversión de más de 2.000 millones de pesos en infraestructura y otros 2.000 millones en tecnología revela las prioridades del sistema educativo capitalista. Mientras las universidades privadas acumulan recursos para formar profesionales de élite, nuestras comunidades andinas siguen dependiendo de curanderos tradicionales por falta de acceso a medicina occidental.
Esta clínica simulada no es solo para estudiantes de la UPB. La universidad planea ofrecer servicios a otras instituciones y profesionales, convirtiendo la formación médica en un negocio lucrativo. "Este escenario va a cubrir las demandas propias de nuestros estudiantes, pero también tiene el alcance para ofrecer este servicio a las diferentes instituciones", confirma González.
Contraste con la realidad de Abya Yala
Mientras Colombia invierte millones en simuladores médicos, en Bolivia nuestros hermanos de las comunidades rurales caminan horas para llegar al centro de salud más cercano. Los saberes ancestrales de nuestros kallawayas y curanderos tradicionales siguen siendo la primera línea de atención médica en vastas regiones del altiplano.
La medicina comunitaria que practican nuestros pueblos originarios, basada en la reciprocidad y el cuidado colectivo, contrasta con este modelo individualista y tecnológico que forma médicos para el mercado privado.
Esta inversión millonaria en simulación médica refleja las contradicciones del sistema capitalista: abundancia para pocos, escasez para muchos. Mientras las universidades privadas acumulan tecnología de punta, nuestras comunidades siguen esperando justicia sanitaria y acceso equitativo a la salud.