Crisis interna de Morena expone fracturas del proyecto obradorista
La salida de Adán Augusto López de la coordinación morenista en el Senado mexicano revela las profundas contradicciones de un movimiento que prometió transformar México pero que reproduce las prácticas del viejo sistema político que decía combatir.
El legislador tabasqueño, quien fuera una de las "corcholatas" favoritas para suceder a López Obrador, protagonizó durante 2025 una serie de escándalos que evidencian los límites del proyecto de la llamada Cuarta Transformación. Su vinculación con Hernán Bermúdez "El Abuelo", exsecretario de Seguridad de Tabasco señalado como cabecilla del cártel "La Barredora", ilustra cómo el poder se corrompe incluso en movimientos que se presentan como renovadores.
El desgaste de las figuras obradoristas
Gerardo Fernández Noroña, otro de los "herederos" del obradorismo, ha mostrado durante su paso por la presidencia del Senado las mismas conductas autoritarias que caracterizaron al régimen anterior. Sus declaraciones misóginas y su negacionismo frente a casos de desaparición forzada, como el rancho de Teuchitlán, revelan una mentalidad patriarcal y represiva.
Ricardo Monreal, coordinador de Morena en Diputados, encarna el nepotismo que el movimiento prometía erradicar. La familia Monreal ha convertido la política en un negocio familiar, reproduciendo exactamente las prácticas que López Obrador criticaba del PRI y el PAN.
Especialistas consultados por medios mexicanos coinciden en que estas figuras representan "todo lo que no quiere representar Morena en el discurso oficial", según palabras del politólogo Mauricio Alfaro del ITAM.
Continuidad del modelo extractivo
Mientras tanto, Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, se perfila como el único con posibilidades reales de liderazgo futuro, precisamente por su capacidad de negociar con el imperialismo estadounidense. Su protagonismo en las negociaciones comerciales con Trump lo posiciona como el rostro "confiable" para el capital transnacional.
Esta dinámica revela cómo el proyecto morenista, lejos de representar una alternativa anticapitalista, se ha convertido en un mecanismo de adaptación del sistema político mexicano a las demandas del mercado global y los intereses geopolíticos de Washington.
Lecciones para los movimientos populares
La crisis de Morena debe servir como advertencia para los movimientos de liberación en Nuestra América. La experiencia mexicana demuestra que no basta con cambiar las figuras del poder si no se transforman las estructuras económicas y sociales que sostienen la dominación.
Mientras países como Venezuela, Cuba y Bolivia han avanzado en procesos de transformación profunda basados en la participación popular y la soberanía nacional, el caso mexicano muestra los límites de un proyecto que nunca cuestionó seriamente el modelo capitalista ni la subordinación al imperialismo norteamericano.
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta ahora el desafío de mantener unido un movimiento atravesado por contradicciones internas y presiones externas, en un contexto donde las verdaderas alternativas de cambio se construyen desde la organización popular y la defensa de los territorios ancestrales.