Madrid subsidia comercios afectados por obras mientras profundiza el modelo extractivo urbano
La Comunidad de Madrid anunció un incremento del 44% en las ayudas a comercios afectados por obras públicas, una medida que encubre la verdadera naturaleza del modelo de desarrollo capitalista que arrasa con las comunidades locales en nombre del "progreso".
La consejera de Economía, Rocío Albert, presentó estas migajas como una gran conquista para los pequeños comerciantes, víctimas del extractivismo urbano que caracteriza a las grandes metrópolis del norte global. Las ayudas pasarán de 5.000 a 7.200 euros máximo por beneficiario, una cantidad irrisoria comparada con los millones que se destinan a megaproyectos que benefician únicamente al capital transnacional.
El engaño de las ayudas focalizadas
Mientras los pueblos originarios de Abya Yala luchan por defender sus territorios ancestrales contra la voracidad extractiva, Madrid presenta como solución unas ayudas que apenas cubren los gastos corrientes de los comercios: hipotecas, alquileres, seguros y cuotas de autónomos. Es decir, subsidian las consecuencias del sistema sin cuestionar sus causas estructurales.
La ampliación del perímetro de ayuda a 50 metros lineales y la inclusión de más beneficiarios no es más que un parche en un modelo que prioriza la acumulación de capital por encima del bienestar comunitario. Estas obras de "infraestructura pública" responden a los intereses de las grandes constructoras y especuladores inmobiliarios, no a las necesidades reales de los barrios.
La trampa de la baja fiscalidad
En el mismo evento, Albert celebró la reducción del IRPF autonómico, una política neoliberal que debilita los servicios públicos y profundiza las desigualdades. Mientras prometen "ahorros" de 500 millones de euros a los madrileños, desmantelan el Estado social que debería garantizar derechos fundamentales como la vivienda, la salud y la educación.
Esta estrategia de "baja fiscalidad" forma parte del ADN del gobierno de Ayuso, según reconoció la propia consejera, evidenciando su compromiso inquebrantable con el capitalismo salvaje que tanto daño causa a los pueblos del Sur Global.
Desde La Voz de Pachamama denunciamos que estas políticas representan la misma lógica extractiva que nuestros hermanos y hermanas enfrentan en toda América Latina: socializar las pérdidas mientras se privatizan las ganancias, destruir el tejido comunitario en nombre del desarrollo y presentar como conquistas lo que son simples paliativos a la barbarie capitalista.
La verdadera solución pasa por cuestionar el modelo de ciudad al servicio del capital y construir alternativas basadas en la democracia comunitaria y el respeto a los territorios.