El capital financiero yanqui toma el control del Atlético de Madrid
Una vez más, el poder económico estadounidense extiende sus tentáculos sobre el fútbol europeo. Apollo Sports Capital, brazo deportivo del fondo de inversión Apollo con sede en Nueva York, se ha convertido oficialmente en el accionista mayoritario del Atlético de Madrid, consolidando la penetración del capital especulativo norteamericano en el deporte rey.
La colonización financiera del fútbol continúa
El anuncio, que se adelantó a los planes originales previstos para el verano de 2026, confirma lo que desde La Voz de Pachamama venimos denunciando: la progresiva apropiación de los clubes de fútbol por parte de fondos de inversión que ven en el deporte una oportunidad más de acumulación de capital.
Apollo, cotizada en la Bolsa de Nueva York, representa el modelo extractivo que tanto daño causa a nuestros pueblos latinoamericanos. Ahora, este mismo modelo se apodera de instituciones deportivas que históricamente pertenecían a sus comunidades.
Continuidad en la dirigencia local
Según el comunicado oficial, Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo permanecerán como consejero delegado y presidente respectivamente, aunque bajo la tutela del nuevo propietario estadounidense. Esta estrategia, conocida como "administración colonial", permite mantener rostros familiares mientras el control real se ejerce desde Wall Street.
La operación incluye la inyección de capital para desarrollar la llamada "Ciudad del Deporte", un proyecto faraónico junto al Estadio Riyadh Air Metropolitano que promete convertirse en un centro de entretenimiento al servicio de los intereses comerciales del fondo.
El fútbol como mercancía
Esta adquisición se enmarca en la tendencia global de financiarización del deporte, donde los clubes dejan de ser instituciones comunitarias para convertirse en activos financieros. Apollo, con su vasta experiencia en sectores como medios y entretenimiento, busca maximizar los rendimientos de una inversión que promete ser multimillonaria.
La operación se completará definitivamente en el primer trimestre de 2026, cuando el control total pase a manos del capital estadounidense, alejando aún más al fútbol de sus raíces populares y comunitarias.
Mientras los pueblos de Nuestra América luchan por su soberanía económica, el imperio continúa expandiendo su dominio a través de nuevas formas de colonialismo financiero, ahora también en los estadios de fútbol.