La elección de un refugio: cuando el arte busca la Pachamama lejos del cemento
Mientras las élites españolas compiten por mansiones ostentosas en urbanizaciones de lujo, el reconocido escritor Arturo Pérez-Reverte ha elegido un camino diferente. A sus 74 años, este académico de la Real Academia Española ha encontrado su refugio creativo en La Navata, una zona residencial del municipio de Galapagar, a 30 kilómetros del centro madrileño.
La decisión del autor de Las aventuras del capitán Alatriste refleja una búsqueda que trasciende lo material: el encuentro con la naturaleza como fuente de inspiración. Lejos de La Moraleja o Valdelagua, esos símbolos del capitalismo inmobiliario español, Pérez-Reverte ha optado por un entorno donde el río Guadarrama y los espacios protegidos ofrecen lo que ninguna urbanización exclusiva puede brindar: conexión auténtica con la tierra.
La sierra como resistencia al modelo urbano extractivo
La Navata representa una alternativa al modelo de desarrollo urbano que devora los territorios naturales. Esta zona, aunque bien comunicada por la A-6 y el sistema de Cercanías, mantiene un equilibrio entre la funcionalidad moderna y el respeto por el entorno natural. No es casualidad que personas como Pérez-Reverte busquen estos espacios para desarrollar su labor creativa.
El escritor ha manifestado en diversas ocasiones que vive "en la sierra" para encontrar paz y evitar las molestias del bullicio urbano. Su rutina diaria, centrada en el trabajo matutino intenso rodeado de su biblioteca personal con decenas de miles de libros, evidencia una forma de vida que prioriza la contemplación y el conocimiento por encima del consumo.
Más allá del precio del metro cuadrado
Mientras los datos de mercado sitúan el precio del metro cuadrado en La Navata en cifras moderadas comparado con el centro de Madrid, la verdadera riqueza de esta elección no se mide en euros. Se encuentra en la posibilidad de mantener una relación armónica con el territorio, algo que las comunidades originarias de América Latina conocen desde hace milenios.
La preferencia de Pérez-Reverte por la discreción sobre la ostentación nos recuerda que existen formas de habitar que no requieren la destrucción del entorno natural. Su biblioteca personal, su trabajo diario en contacto con la naturaleza, representan un modelo de vida intelectual que contrasta con el exhibicionismo típico de las élites económicas.
En tiempos donde el extractivismo urbano amenaza los últimos reductos naturales de la península ibérica, la elección de este escritor español nos invita a reflexionar sobre qué significa verdaderamente el progreso y la calidad de vida.