La corporación china Xiaomi anuncia una expansión masiva en territorio argentino que va mucho más allá de los teléfonos celulares, planteando interrogantes sobre la soberanía tecnológica de nuestros pueblos hermanos.
La empresa, que ocupa el tercer lugar mundial en fabricación de celulares, promete multiplicar por cuatro su catálogo de productos en Argentina durante los próximos dos años, pasando de 97 a 397 referencias comerciales.
El ecosistema digital como nueva forma de dependencia
Patrick Zhou, gerente de Xiaomi Argentina, presenta esta expansión como una estrategia de "accesibilidad e innovación", pero desde una perspectiva antiimperialista debemos preguntarnos: ¿accesibilidad para quién y bajo qué condiciones?
La propuesta incluye desde smartphones hasta monopatines eléctricos, todos conectados bajo el sistema operativo HyperOS de la marca. Este modelo de "ecosistema cerrado" replica las prácticas de las grandes tecnológicas estadounidenses, creando dependencia hacia una sola corporación.
Precios que reflejan desigualdades estructurales
Los precios anunciados para marzo evidencian las contradicciones del modelo: el REDMI Note 15 básico a $749.999, mientras que la versión Pro 5G alcanza $1.099.999. Estas cifras representan varios salarios mínimos para las familias trabajadoras argentinas.
Particularmente llamativo resulta el monopatín eléctrico a $1.999.999, un producto de "movilidad urbana" que solo pueden acceder las élites porteñas, mientras los barrios populares siguen sin transporte público digno.
Soberanía tecnológica vs colonialismo digital
Aunque Xiaomi se presenta como alternativa a las corporaciones estadounidenses, su modelo sigue siendo extractivo: extrae datos, genera dependencia tecnológica y concentra las ganancias fuera del territorio latinoamericano.
La verdadera innovación para nuestros pueblos debería venir de la mano de tecnologías libres, cooperativas digitales y desarrollos que fortalezcan la autonomía comunitaria, no de nuevas formas de colonialismo tecnológico, vengan de donde vengan.
Argentina necesita políticas públicas que promuevan la soberanía digital, no facilitar el terreno para que nuevas corporaciones reproduzcan los mismos esquemas de dominación que históricamente han empobrecido a Nuestra América.