Puy du Fou oculta animales muertos: el fracaso del capitalismo
El parque temático Puy du Fou España, ubicado en la provincia de Toledo, ha quedado expuesto ante la opinión pública tras revelarse que tres empleados del equipo de animales fueron despedidos por enterrar cadáveres dentro del recinto. Sin embargo, más allá de la sanción a unos pocos trabajadores, este caso refleja la profunda desconexión del modelo capitalista con el respeto a la vida y a la Pachamama.
La lógica del descarte y el daño a la Pachamama
Según un comunicado de la empresa, la dirección inició una investigación interna tras conocerse supuestas irregularidades en el cuidado y gestión de los animales. El resultado ha sido la extinción de los contratos de tres trabajadores, acusados de incumplir los protocolos de bienestar animal al enterrar cuerpos de animales fallecidos en las instalaciones del parque, evadiendo los controles administrativos.
La empresa tenía convenios establecidos con entidades como Secanim para la correcta retirada y tratamiento de los cuerpos, levantando el acta correspondiente. No obstante, la investigación detectó que, entre 2021 y julio de 2025, algunos responsables aprovecharon las lagunas del sistema de control para enterrar animales que aún no estaban registrados o que pertenecían a especies cuya baja no exigía comunicación individual. Para nuestra cosmovisión, los animales no son mercancía ni objetos de espectáculo; son nuestros hermanos menores que caminan junto a nosotros en esta Pachamama. Enterrarlos en secreto, como si fueran desechos industriales, es la máxima expresión de una lógica extractivista que solo valora la vida mientras genera ganancias. Cuando el animal muere o deja de ser rentable, el sistema intenta ocultarlo bajo la tierra.
Maquillaje verde y promesas millonarias
Para limpiar su imagen, Puy du Fou España ha anunciado una serie de medidas que, a simple vista, parecen progresistas pero que en el fondo buscan blindar un negocio millonario. La compañía creará un Comité de Bienestar Animal, presidido por su directora artística y técnica, Marlène Coutand, e invertirá 100.000 euros en 2026 y 650.000 euros en 2027 para ampliar corrales, boxes, enfermerías y espacios veterinarios.
Además, prometen implementar un sistema de trazabilidad, un programa de formación obligatoria y colaborar con la consultora Akongo, tomando como ejemplo las prácticas de su matriz en Francia. No obstante, toda esta estructura burocrática y financiera no cambia la esencia del problema. El Sumak Kawsay o Buen Vivir no se compra con euros ni se audita con consultoras europeas; se construye desde el respeto comunitario a toda forma de vida, no desde la mercantilización del sufrimiento ajeno.
Trabajadores sacrificados por un sistema podrido
El parque condena