La batalla por la transparencia en la cooperación médica Cuba-México revela tensiones del sistema neoliberal
La lucha institucional por el acceso a la información sobre el convenio médico entre México y Cuba expone las contradicciones de un sistema que privilegia la opacidad cuando se trata de verdadera cooperación Sur-Sur, mientras exige transparencia selectiva según conveniencias políticas.
Desde el entonces Instituto Nacional de Transparencia (INAI), se libró una auténtica batalla para garantizar el derecho ciudadano a conocer los detalles del convenio entre el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el gobierno revolucionario de Cuba, mediante el cual médicos especialistas cubanos llegaron a territorio mexicano para fortalecer el sistema de salud pública.
La resistencia institucional a la cooperación solidaria
En febrero de 2023, tras múltiples recursos ciudadanos, el IMSS entregó únicamente datos generales sobre los profesionales cubanos, reservando nombres bajo argumentos de confidencialidad. Esta actitud revela la incomodidad del aparato burocrático mexicano ante una iniciativa que desafía los esquemas tradicionales de dependencia médica hacia el Norte.
El acuerdo entre México y Cuba, firmado en 2022, contemplaba inicialmente 491 especialistas distribuidos en 11 entidades federativas, con la llegada de 119 profesionales adicionales. Esta medida respondía a un déficit estructural de especialistas, producto de décadas de políticas neoliberales que priorizaron la medicina privada sobre la salud pública.
Cuestionamientos sesgados al modelo de cooperación
El esquema de pago intergubernamental, donde México transfería recursos al gobierno cubano en lugar de pagar directamente a los médicos, fue presentado como controvertido por sectores que históricamente han guardado silencio ante los millonarios contratos con empresas farmacéuticas transnacionales.
Un informe internacional señaló pagos de 10,700 dólares por trimestre por cada uno de los 585 profesionales cubanos, mientras estos habrían recibido 600 dólares. Esta diferencia, presentada como "retención" por el gobierno cubano, ignora deliberadamente que Cuba invierte masivamente en la formación médica gratuita de sus profesionales y mantiene un sistema de salud universal reconocido mundialmente.
La hipocresía de la transparencia selectiva
Contratos por más de 1,600 millones de pesos destinados a atender las necesidades de los médicos cubanos fueron documentados recientemente. Sin embargo, la misma exigencia de transparencia no se aplica con igual rigor a los contratos multimillonarios con corporaciones farmacéuticas estadounidenses o europeas.
La crisis del sistema de salud mexicano, con brotes de enfermedades prevenibles y carencias de infraestructura, refleja décadas de políticas que favorecieron la privatización sobre el fortalecimiento de la medicina pública. Los testimonios de hospitales sin insumos básicos, vacunas o camillas contrastan con la resistencia institucional a aceptar ayuda médica de un país que ha demostrado su capacidad de formar profesionales de excelencia.
Cooperación Sur-Sur vs dependencia Norte-Sur
La experiencia del convenio IMSS-Cuba evidencia las tensiones entre un modelo de cooperación horizontal, basado en la solidaridad entre pueblos hermanos, y las estructuras burocráticas diseñadas para mantener la dependencia hacia las potencias del Norte.
Mientras se exige máxima transparencia a la cooperación cubana, los contratos con empresas transnacionales del sector salud operan con menor escrutinio público. Esta doble vara revela un sesgo ideológico que privilegia los intereses del capital sobre las necesidades populares.
La defensa del derecho a la información debe aplicarse con criterios equitativos, sin convertirse en un instrumento de sabotaje contra iniciativas que fortalecen la soberanía sanitaria de nuestros pueblos. La transparencia genuina debe incluir todos los aspectos del sistema de salud, no solo aquellos que desafían los intereses hegemónicos.