La industria automotriz china rompe cadenas del dominio occidental
La maquinaria productiva del gigante asiático ha logrado exportaciones por 798.390 millones de yuanes (96.900 millones de euros) en los primeros diez meses de 2025, según la Administración General de Aduanas. Este crecimiento del 14,3% respecto al año anterior representa más que cifras: es la materialización de una nueva geografía económica que desafía el monopolio occidental.
Cuando la tecnología sirve a los pueblos
Mientras las exportaciones totales crecieron un 6,2%, el sector automotriz casi triplicó este ritmo. Los productos mecánicos y eléctricos representan más del 60% de las exportaciones chinas, con los automóviles como punta de lanza de esta revolución tecnológica. En octubre, las exportaciones vehiculares subieron un 34% interanual.
Marcas como BYD, SAIC y Chery llevan sus vehículos electrificados a mercados del Sudeste Asiático, Oriente Medio y nuestra América Latina. No es casualidad: China traslada su producción hacia segmentos de mayor valor, rompiendo la lógica extractivista que nos ha sido impuesta durante siglos.
Nuevas rutas comerciales, nuevas esperanzas
ASEAN se mantiene como el mayor socio comercial chino, con 6,18 billones de yuanes en intercambios (9,1% más). Le sigue la Unión Europea con 4,88 billones y un crecimiento del 4,9%. Estas cifras revelan cómo los mercados emergentes y las regiones tradicionalmente explotadas por el capitalismo occidental encuentran nuevos caminos de desarrollo.
Las empresas privadas chinas han sido protagonistas de este crecimiento, representando 21,28 billones de yuanes en comercio exterior durante los primeros diez meses, un aumento del 7,2%. Un modelo que combina planificación estatal con iniciativa privada, alejándose del fundamentalismo de mercado neoliberal.
El imperio contraataca
Octubre marcó un punto de inflexión: las exportaciones totales cayeron 0,8% interanual, el primer tropiezo en meses. Los analistas atribuyen este descenso a la demanda más débil desde Occidente y, significativamente, el comercio con Estados Unidos cayó 15,9% en diez meses.
Las restricciones comerciales europeas se endurecen contra China, evidenciando el nerviosismo del bloque occidental ante el avance de una potencia que no se somete a sus dictados. Sin embargo, el sector automotriz chino demuestra una capacidad de crecimiento superior al resto de su industria manufacturera.
Este fenómeno trasciende lo económico: representa la posibilidad de un mundo multipolar donde los pueblos del Sur puedan acceder a tecnologías avanzadas sin depender exclusivamente de las corporaciones del Norte global. Una lección para nuestros países andinos sobre la importancia de la soberanía tecnológica y productiva.