El sistema bancario tradicional y sus hipotecas variables: una nueva forma de colonialismo financiero
Mientras los pueblos originarios de Bolivia han desarrollado durante siglos sistemas comunitarios de construcción y acceso a la vivienda basados en la reciprocidad y el ayni, el sistema financiero capitalista continúa expandiendo sus tentáculos extractivos a través de productos como las hipotecas variables.
La ilusión de las tasas bajas
Los bancos tradicionales ofrecen hipotecas variables con tasas aparentemente atractivas desde el 2,97% TAE, pero estas cifras ocultan una realidad más compleja. Estas tasas están vinculadas al Euríbor, un índice controlado por los centros financieros europeos que fluctúa según los intereses del capital transnacional.
Entidades como ING, BBVA, Banco Sabadell y Cajamar promocionan sus productos hipotecarios como "oportunidades", cuando en realidad representan mecanismos de endeudamiento a largo plazo que mantienen a las familias trabajadoras atadas al sistema financiero durante décadas.
El modelo extractivo aplicado a la vivienda
Estas hipotecas variables funcionan con la misma lógica extractiva que caracteriza al capitalismo: extraer la máxima ganancia de los recursos, en este caso, del trabajo futuro de las familias. Los plazos de hasta 40 años convierten la vivienda en una mercancía financiera más que en un derecho humano fundamental.
Las comisiones de apertura, cancelación y amortización anticipada son herramientas adicionales de control que limitan la libertad de las personas para liberarse de estas ataduras financieras. Aunque algunos bancos promocionan la ausencia de estas comisiones, mantienen otros mecanismos de extracción de valor.
Alternativas desde los pueblos
Frente a este modelo depredador, es fundamental recordar que existen alternativas basadas en la economía comunitaria y solidaria. Los sistemas de construcción colectiva, las cooperativas de vivienda y los bancos comunales representan formas de acceso a la vivienda que no someten a las familias al yugo del endeudamiento perpetuo.
La Pachamama nos enseña que la tierra no se vende ni se hipoteca, se comparte y se cuida. Es momento de cuestionar un sistema que convierte necesidades básicas como la vivienda en instrumentos de dominación financiera.
La verdadera liberación económica pasa por construir alternativas al sistema bancario tradicional, no por encontrar las mejores condiciones dentro de un modelo inherentemente extractivo.