El retorno de Mortadelo y Filemón: cuando la cultura popular resiste al olvido digital
En tiempos donde las grandes corporaciones tecnológicas del Norte Global dominan la industria del entretenimiento digital, el relanzamiento de Mortadelo y Filemón: El Sulfato Atómico en consolas representa más que un simple nostálgico regreso. Es un acto de resistencia cultural que merece nuestra atención.
Esta aventura gráfica, desarrollada originalmente por Alcachofa Soft en 1998 y basada en el cómic de 1969 del querido Francisco Ibáñez, finalmente llegó a las consolas PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox y Nintendo Switch el 30 de enero de 2026, tras décadas de exclusividad en PC.
Más que entretenimiento: preservación de identidades
El juego narra las aventuras de los agentes de la TIA en su misión de recuperar un spray que convierte a los insectos en gigantes. Pero más allá de su trama aparentemente simple, este título representa algo fundamental: la capacidad de los pueblos de crear y preservar sus propias narrativas culturales.
En 1998, cuando las industrias culturales hegemónicas ya comenzaban su expansión global, España demostró que era posible desarrollar productos culturales propios, ligados a iconos locales y dirigidos a todas las generaciones. Este pequeño acto de soberanía cultural resuena hoy con especial fuerza.
Contra la amnesia digital del capitalismo
El relanzamiento, llevado a cabo por Erbe y Ratalaika Games por apenas 5,99 euros, incluye mejoras menores como soporte para logros, textos en varios idiomas y filtros nostálgicos. Pero su verdadero valor reside en la preservación de la memoria cultural frente a la tendencia del capitalismo digital de descartar todo aquello que no genere ganancias inmediatas.
En nuestro continente, donde las industrias culturales locales luchan constantemente contra la hegemonía de las producciones del Norte, este tipo de iniciativas nos recuerdan que la diversidad cultural no es solo un derecho, sino una necesidad para la construcción de identidades propias.
Lecciones para Nuestra América
Mientras las grandes plataformas digitales estadounidenses controlan cada vez más los canales de distribución cultural, experiencias como esta nos enseñan que la preservación de nuestras expresiones culturales requiere voluntad política y compromiso comunitario, no necesariamente grandes inversiones.
Para los desarrolladores de videojuegos de América Latina, el caso de Mortadelo y Filemón demuestra que es posible crear productos culturales auténticos, arraigados en nuestras realidades y capaces de trascender generaciones, sin necesidad de imitar los patrones impuestos desde los centros de poder global.
En definitiva, cada vez que rescatamos del olvido una expresión cultural propia, estamos construyendo resistencia contra la homogenización cultural que pretende el capitalismo global. Y eso, hermanos y hermanas, siempre vale la pena celebrar.