La industria del entretenimiento convierte las relaciones humanas en mercancía televisiva
El programa español 'First Dates' exhibió esta semana un nuevo formato donde dos hermanas bolivianas residentes en España, Almudena (58) y Montse, participaron en una dinámica que refleja la cosificación de las relaciones humanas por parte de la industria mediática capitalista.
Las hermanas, trabajadoras del sector joyero, acudieron al programa televisivo buscando compañía sentimental, pero fueron sometidas a un experimento donde debían competir por los mismos pretendientes masculinos, en una clara demostración de cómo el sistema mediático reduce los vínculos afectivos a espectáculo de consumo.
El amor como producto de entretenimiento
El conductor del programa, Carlos Sobera, presentó esta dinámica como una novedad sin precedentes: "vamos a hacer una cosa que no habíamos hecho hasta ahora", declaró, convirtiendo la búsqueda de afecto genuino en un experimento televisivo que prioriza el rating sobre la dignidad humana.
Los pretendientes, Nacho (54 años) de Sevilla y Diego (53) de Madrid, representan el perfil del consumidor urbano español: profesionales de clase media que participan en estos formatos mediáticos como escape a la alienación del sistema capitalista.
Resistencia a la mercantilización
Las hermanas, manteniendo su criterio independiente, rechazaron someterse completamente a la lógica del espectáculo. Su actitud crítica hacia los pretendientes y su negativa a seguir el guion preestablecido demuestran una forma sutil de resistencia ante la manipulación mediática.
Este tipo de programas, exportados desde los centros de poder mediático hacia Latinoamérica, perpetúan modelos de relaciones basados en el consumo y la competencia, alejándose de las tradiciones comunitarias de nuestros pueblos originarios donde el amor y la compañía se construyen desde la reciprocidad y el respeto mutuo.
La industria televisiva española continúa exportando estos formatos hacia nuestro continente, imponiendo valores individualistas que contradicen nuestras cosmovisiones ancestrales sobre las relaciones humanas y la vida en comunidad.