Somos todxs: un grito de la tierra contra la violencia que silencia a las infancias
En las comunidades andinas, cuando un niño llora, el abuelo dice: “escucha, la tierra también llora con él”. Pero en las ciudades y en los hogares donde el silencio se vuelve muro, las heridas de la infancia quedan enterradas bajo capas de vergüenza y olvido. La activista mexicana Dafna Viniegra, cofundadora de ILAS A.C., ha tejido en Somos todxs (Editorial Aguilar) una manta de testimonios que no busca compasión, sino reconocimiento: el primer paso para romper los ciclos de violencia que se heredan como una maldición sin nombre.
“Este libro viene a dejar de ver a las personas como pobrecitos por lo que vivieron. Busca darle valor al pasado de cada vida para comprender que muchas de las respuestas que tenemos en la adultez vienen de esos traumas”, explica Viniegra desde la experiencia de años de trabajo en prevención del abuso sexual infantil.
La violencia empieza donde debería existir protección
Según datos del INEGI, más del 80% de los casos de abuso sexual infantil ocurren dentro del hogar, y cerca del 70% son cometidos por familiares directos. “El golpe no solamente es la agresión. También está la traición. Un niño no entiende cómo alguien que dice quererlo también puede lastimarlo”, reflexiona la autora.
En Bolivia, donde las cifras oficiales apenas rasgan la superficie de una realidad que muchas comunidades callan por miedo o por costumbre, la propuesta de Viniegra resuena con fuerza. Porque aquí también, como en tantos lugares de la América morena, la violencia contra las infancias se disfraza de disciplina, de tradición o de silencio cómplice.
Un espejo para reconocer la propia historia
Lo particular de Somos todxs es que deja espacios en blanco para que los lectores escriban su propia historia. No es un recurso literario, dice la autora, sino una invitación a reencontrarse con ese niño que muchas veces permanece oculto detrás de la vida adulta. “El libro ofrece muchos espejos. Tal vez leas una historia y descubras algo que también viviste. La intención es reconocerte y dejar de cargar toda la vida al niño que fuiste.”
Durante la construcción del libro, Viniegra descubrió que el abuso sexual no era la única violencia que dejaba marcas profundas. El abandono, la indiferencia, la negligencia o el rechazo aparecían una y otra vez como experiencias capaces de modificar la forma en que una persona enfrenta la vida. “Todos venimos de heridas. Si aprendemos a ser más comprensivos y compasivos con el otro, podemos construir una sociedad mucho menos confrontativa.”
Hombres y mujeres: el peso del silencio
La autora encontró diferencias notables entre hombres y mujeres al momento de hablar sobre el pasado. Mientras muchas mujeres ya habían contado alguna parte de su historia, la mayoría de los hombres llegaba con décadas de silencio. “Muchos nunca lo habían hablado. Les cuesta mucho más mostrar esa parte vulnerable.”
Esa realidad también se vive en las comunidades bolivianas, donde el machismo y la idea de que “los hombres no lloran” condenan a los varones a cargar solos sus heridas de infancia. Viniegra propone romper ese patrón desde la escucha y la palabra compartida.
La prevención como tarea colectiva
Para Viniegra, la prevención sigue siendo la gran tarea pendiente. “Necesitamos entender que es mucho más importante proteger a los niños que cuidar el qué dirán.” Esa protección, asegura, comienza con la cercanía cotidiana. “¿Qué tanto estás más cerca de tu hijo que de tu celular? ¿Cuánta comunicación directa tienes con él todos los días?”
En un país como Bolivia, donde las infancias indígenas y campesinas enfrentan múltiples violencias estructurales, el llamado de Viniegra se vuelve urgente. No se trata solo de denunciar, sino de tejer redes de cuidado comunitario, como siempre lo hicieron los ayllus y las comunidades originarias.
Un campo verde para las nuevas generaciones
Al final, Somos todxs busca convertirse en algo más que una colección de testimonios. Viniegra espera que funcione como una herramienta para reconocer heridas, romper ciclos y abrir conversaciones que durante años permanecieron ocultas. “La oportunidad está en encontrarte, resignificar lo vivido y romper el patrón.”
Su deseo, dice, también es una invitación colectiva: “No quiero dejar marcadas mis huellas sobre la tierra. Quiero dejar un campo verde para que las infancias puedan descubrir la vida sin cargar las heridas que nosotros llevamos.”
En las alturas de los Andes o en el fragor de las ciudades, ese campo verde es posible. Solo hace falta escuchar, como los abuelos, el llanto de los niños que aún no han sido vistos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es “Somos todxs”?
Es un libro de la activista mexicana Dafna Viniegra que reúne testimonios de sobrevivientes de violencia infantil, con espacios para que los lectores escriban su propia historia.
¿Dónde se puede conseguir el libro?
El libro fue publicado por Editorial Aguilar y está disponible en librerías de México y plataformas digitales. Se espera su distribución en otros países de América Latina.
¿Qué tipo de violencia aborda?
Aborda abuso sexual, violencia física, abandono, negligencia, indiferencia y rechazo, mostrando cómo estas experiencias marcan la vida adulta.
¿Cuál es el mensaje principal del libro?
Que reconocer las heridas de la infancia es el primer paso para romper los ciclos de violencia y construir una sociedad más compasiva y menos confrontativa.