La lucha contra el narcoterrorismo se convertirá en el nuevo eje estratégico del gobierno de Rodrigo Paz, según el análisis publicado este 7 de noviembre de 2026 por la agencia Erbol, que sostiene que la captura de capos del crimen organizado será exhibida como la conquista histórica de una administración que cumple su primer año con un balance magro.
El gobierno boliviano, que cumple este 8 de noviembre su primer año de gestión (2025-2030), encontró en el megapescado del narcotráfico su tabla de salvación política. La metáfora es del analista Edwin Cacho Herrera Salinas, quien describe a un pescador afortunado que extrajo de las turbias aguas del coyunturalismo un trofeo descomunal: el crimen organizado personificado en personajes como El Chino, El Alemán y el uruguayo Rey del Sur.
Un año de gestión marcado por la crisis multidimensional
Todas las promesas de campaña de Paz y todos los desafíos descritos en su primer discurso presidencial tienen, según el informe de Erbol, un común denominador: la carencia de resultados, la mantenida crisis multidimensional y el encarecimiento del costo de vida que crispa al más optimista.
La eliminación total de la subvención a los carburantes, la reforma constitucional, la necesidad de que aparezcan dólares en el sistema financiero, la fórmula del 50/50, la erradicación del Estado tranca, la reforma judicial, las leyes de transformación estructural y la norma antibloqueos son, en el entender del analista, pececillos al lado de semejante trofeo.
El pescador está convencido de que la proeza lo colocará como el mejor en el club de pescadores de las Américas, conseguirá el apoyo incondicional del fundador del círculo selecto y obtendrá mucha platita cuando decida vender el pescado de incontables toneladas de peso. De paso, le ayudará a salvar su reputación venida a menos por los audios y hechos de corrupción que dieron como saldo anual un pronunciado déficit de credibilidad.
Las capturas que cambiaron el relato
En Bolivia, el ministro de Gobierno acepta ahora entrevistas y ofrece conferencias de prensa casi a diario para repetir que la captura de Sebastián Marset (13 de marzo), la caída de Róger Mariaca (30 de septiembre) y la huida de Romer Saucedo (4 de noviembre) no es azar. Es, insiste, producto de las permanentes y esforzadas investigaciones que han pulverizado las mentiras con las que se erosionó la credibilidad del gobierno de cara al país.
El ministro también está extasiado. Siente que le dieron la vuelta a la tortilla.
El Centro Iberoamericano de Seguridad en tierras cochabambinas
En la plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana, realizada el 4 y 5 de noviembre en Madrid, el presidente Rodrigo Paz propuso la creación del Centro Iberoamericano de Seguridad en el municipio cochabambino de San Benito. La sede elegida es el elefante azul construido en ese lugar como sede de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), un club esta vez del socialismo del siglo XXI.
El pescador está extasiado, sabe que puede sacarle provecho a cada parte del gigantesco pez sacado de las turbias aguas criminales y judiciales.
Qué significa el giro estratégico para Bolivia
En el plano político e institucional, queda claro que la seguridad del Estado o lucha contra el narcoterrorismo, con el megapescado al lado, será el nuevo eje estratégico de la gestión de Paz. No solo para intentar revertir el pronunciado déficit de credibilidad, sino también para la atracción de recursos de cooperación externa, la instalación en tierras bolivianas de un cerebro multinacional de lucha contra el narcoterrorismo y hasta la manera de materializar eso de Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia.
Para una Pachamama que ha visto cómo los circuitos económicos ilícitos penetran las entrañas del aparato estatal, la pregunta que flota en el aire es si este eje servirá para que la economía boliviana deje de depender del dinero del narcotráfico, o si simplemente será la vitrina para renovar la esperanza en un gobierno probadamente lento e indeciso.
Las esperanzas de un pueblo cansado
Ojalá sirva también para entrar con patada voladora a la reforma judicial y la reforma constitucional. Ojalá sea la oportunidad para que haya ética en la función pública y la moral se restablezca en todos los niveles del Estado.
Ojalá sirva para decirle a los niños y jóvenes que el poder, las fortunas y el placer que ofrece la cultura narco tienden a acabar en violencia, cárcel y muerte. Ojalá deje ver a los gobernantes que nuestra economía puede dejar de depender de los circuitos económicos ilícitos.
Ojalá que Bolivia se salve de ser un narcoestado.