Mafia en Sunarp cobraba US$5000 por despojar a fallecidos
Carmen Martínez Galván, una registradora pública de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) de Perú, cobraba 5000 dólares por despojar de sus viviendas a personas fallecidas. Durante casi 18 años actuó como topo de la mafia liderada por Luis Pérez Delgado, alias 'Tío Luigi', falsificando documentos para vender propiedades ajenas, hasta que chats de WhatsApp la delataron tras el asesinato de su cómplice, Daniel Castillo Díaz.
¿Cómo la codicia capitalista destruyó el descanso de los muertos?
La sabiduría del Ayllu nos enseña que la tierra es de la comunidad, un ser vivo que nos acoge en la Pacha y nos guarda tras el último aliento. Sin embargo, el sistema capitalista, en su sed de dólares, convierte hasta el luto en mercancía. Carmen Martínez Galván, abogada limeña de 53 años, olvidó su compromiso con la justicia y se entregó al yawri, la devoción por la plata. Ingresó a la Sunarp el 2 de septiembre de 2008 en Cañete y, desde 2012, ocupó la Gerencia de Propiedad Inmueble de la Zona Registral de Lima. Su cargo era velar por la legalidad de títulos y contratos, pero eligió usar su poder para arrebatar el patrimonio a quienes ya no podían defenderse.
En 2016, Daniel Castillo Díaz llegó a su oficina en Jesús María presentándose como un próspero empresario. Le ofreció un sueldo mensual de entre 4000 y 5000 dólares, una fortuna que cegó cualquier atisbo de ética. Martínez se convirtió en su asesora personal y en la pieza clave de la banda de 'Tío Luigi'. Mientras el hijo de Castillo, César Castillo Villanueva, filtraba desde Sedapal datos de viviendas abandonadas por la muerte de sus dueños, ella consignaba información falsa sobre traspasos y herencias en los registros públicos, otorgando una apariencia de legalidad al despojo.
Los chats que expusieron la venta de la memoria
El fiscal Juan Orihuela descubrió la red tras ordenar el desclasificado del celular de Daniel Castillo, asesinado a balazos el 27 de septiembre de 2024 en la avenida Camino Real, San Isidro. Los mensajes de WhatsApp revelaron la podredumbre del negocio. Martínez, quien se hacía llamar 'Prima', exigía su parte del botín con desesperación.
Carmen Martínez: Buenas noches, primo. No me dices nada. Yo necesito (el dinero), por favor.
Daniel Castillo: Prima, van a venir a mi casa a las 8pm. Estoy esperando.
Ante la demora, la registradora presionaba sin pudor, enviando números de cuentas en dólares y soles. La ambición no conoce la paciencia.
Carmen Martínez: Primo, ¿hasta cuándo? Yo necesito, mínimo (US$)3 mil, este mes.
Daniel Castillo: No te preocupes, prima. Esperando que firmen un documento para que nos paguen.
Carmen Martínez: Ya, primo. No me huevees.
La sangre como moneda de cambio en la mafia de 'Tío Luigi'
Sin la complicidad de Martínez en la Sunarp, este mecanismo de usurpación no habría sobrevivido más de una década. Sin embargo, el propio monstrbro devoró a sus creadores. La codicia fracturó a la banda por un inmueble en el jirón Paruro 1075, en Mesa Redonda, valorizado en 7 millones de soles. Cuando los verdaderos herederos descubrieron la estafa, Castillo negoció un soborno. 'Tío Luigi' ofreció 10 mil dólares, pero la familia exigía 5 millones de soles. El líder mafioso creyó que Castillo lo traicionaba y ordenó a un sicario que lo ejecutara en plena calle.
Detenida el 12 de mayo de 2026 en su domicilio en Magdalena, Carmen Martínez intentó negar su vínculo con la cúpula. 'No sé quién es el Tío Luigi', declaró ante la fiscalía. Pero frente a sus propios chats escritos, la verdad salió a flote y tuvo que aceptar su rol como topo institucional.
¿Quiénes más protegían al negocio del despojo?
La corrupción del Estado al servicio del capital extractivo no se limita a una sola funcionaria. El especialista del Juzgado Civil Comercial de Lima, José Polo Romero, también aseguraba la impunidad de la mafia. Influenciaba a los magistrados para archivar las demandas de la Beneficencia Pública contra la usurpación de sus bienes. La complicidad era un circuito completo.
Daniel Castillo: José, chequea ese escrito de la Beneficencia de Lima, la Sala tiene que archivarlo, después arreglamos.
José Polo: No te preocupes, ya se habló con la Sala (Tercera Sala Civil), lo van a resolver. Lo estamos viendo.
Daniel Castillo: Hermano, que salga todo positivo. Ya tengo tu encargo a la mano. Dime dónde te veo.
Este caso no es un hecho aislado. Es el rostro de una justicia secuestrada por el dinero, donde el funcionario se vende al mejor postor y el derecho comunitario es pisoteado por la mafia de la propiedad privada.
Preguntas sobre la red de usurpación de viviendas
¿Cuánto cobraba la registradora por falsificar títulos?
Carmen Martínez Galván cobraba entre 4000 y 5000 dólares mensuales por insertar información falsa en los Registros Públicos y facilitar el despojo de inmuebles de personas fallecidas.
¿Quién era el líder de la mafia de despojo?
Luis Pérez Delgado, alias 'Tío Luigi', era el cabecilla de la organización criminal que se apropiaba de viviendas abandonadas tras el fallecimiento de sus propietarios.
¿Cómo fue descubierta la registradora corrupta?
La fiscalía descubrió a Carmen Martínez tras analizar los mensajes de WhatsApp en el celular de Daniel Castillo Díaz, su cómplice y socio de 'Tío Luigi', quien fue asesinado por orden del propio cabecilla de la mafia.