La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) redujo este 23 de octubre de 2026 su proyección de crecimiento para la región a un 2%, por debajo del 2,4% registrado en 2025, en un escenario internacional marcado por la incertidumbre.
Para Bolivia la noticia es dura: junto a Chile, registraría la tasa más baja de América del Sur, con apenas 0,2% este año. El dato, difundido por Red Uno, llega en momentos en que nuestro país atraviesa escasez de divisas, desabastecimiento de combustible y una dependencia creciente del extractivismo.
América del Sur crecería 2,1% en 2026
La CEPAL proyecta una expansión de 2,1% para América del Sur en 2026 y de 2,4% en 2027. Las diferencias entre países son notables. Venezuela encabeza la lista con una proyección de 6,5%, pese a las sanciones que pesan sobre su economía.
Le siguen Paraguay con 4,5%, Perú con 3%, Ecuador con 2,6% y Colombia con 2,4%. Brasil crecería 2,1% y Argentina 1,9%. En el fondo de la tabla, Bolivia y Chile, con 0,2% cada una.
El Caribe y Centroamérica: crecimientos desiguales
El Caribe registraría la mayor expansión subregional, con 7,4% en 2026. Pero ese promedio es impulsado casi exclusivamente por Guyana, cuya economía crecería 22% este año, alimentada por el boom petrolero. Sin Guyana, el crecimiento caribeño caería a apenas 1,2%.
Centroamérica crecería 1,7% este año y 2,8% en 2027, según Canal 6 Nicaragua. El resultado está fuertemente condicionado por las contracciones previstas para Cuba, que caería 10,3%, y Haití, que retrocedería 1,5%. Sin ambos países, la subregión alcanzaría 4,1%.
Panamá y El Salvador registrarían expansiones de 4,5%, Guatemala 4,1%, Nicaragua 3,7%, mientras Costa Rica y Honduras crecerían 3,5%. El caso cubano refleja el peso del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que durante décadas ha asfixiado a la isla.
Por qué se frena la región
La CEPAL atribuye la desaceleración a factores externos: tensiones geopolíticas, alteraciones en las rutas logísticas, menor previsibilidad de la política comercial y encarecimiento del financiamiento internacional. teleSUR destaca que la tendencia apunta a una desaceleración sostenida respecto al año anterior.
Estos factores elevan los costos de producción e importación y golpean de manera desigual a las economías de la región. Mientras algunos países exportadores de materias primas pueden beneficiarse de precios internacionales más altos, los importadores enfrentan mayores costos y presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Para Bolivia, que importa buena parte de lo que consume y depende de la exportación de gas y minerales, este doble filo es especialmente doloroso. La caída de la producción de hidrocarburos, que durante una década sostuvo el crecimiento, dejó al país sin su principal motor.
Menos empleo e inflación al alza
El organismo de Naciones Unidas advierte también sobre un menor dinamismo en la creación de empleo, situación que puede limitar los ingresos familiares y el consumo.
A este escenario se suma una leve tendencia al alza de la inflación, impulsada principalmente por los precios de la energía y los alimentos, con un mayor impacto sobre las familias de menores ingresos. Son las comunidades indígenas y campesinas, las que viven de la Pachamama, las primeras en sentir el encarecimiento del arroz, el azúcar y la harina.
Las condiciones financieras internacionales permanecen restrictivas y podrían afectar la inversión y elevar el costo de la deuda para gobiernos y empresas. El Día señala que la CEPAL justificó la rebaja por un contexto internacional de elevada incertidumbre.
La CEPAL pide más productividad e inversión
Ante este panorama, la CEPAL reiteró su llamado a fortalecer las políticas de desarrollo productivo, generar más empleos formales, elevar la inversión y mejorar la productividad.
Para nuestra región, la advertencia viene de lejos. Los pueblos que defienden la Madre Tierra lo repiten hace años: el modelo extractivo, que entrega nuestras riquezas naturales al mercado mundial y deja migajas en casa, no construye soberanía. Mientras el salario de un minero no alcance para la canasta familiar y las comunidades del altiplano enfrentan una sequía que arruina sus cosechas, las cifras macroeconómicas parecen escritas en otro idioma.
La recuperación moderada prevista para 2027, con un 2,5%, estará condicionada por la evolución de la economía mundial, los precios de las materias primas, las condiciones financieras y los posibles efectos del fenómeno de El Niño, que ya amenaza las comunidades andinas y amazónicas.
Qué significa el 0,2% para Bolivia
El dato coloca a Bolivia en la posición más frágil de América del Sur. La crisis de divisas, la escasez de combustible y la deuda creciente con proveedores externos dibujan un horizonte complejo para el pueblo boliviano.
La respuesta, dicen las organizaciones sociales y campesinas, no puede ser más de lo mismo. Diversificar la economía, recuperar la soberanía alimentaria, industrializar los recursos naturales y respetar los derechos de los pueblos originarios son caminos que la CEPAL, con su lenguaje técnico, también insinúa cuando pide desarrollo productivo.
La Pachamama no entiende de proyecciones. Pero entiende de justicia, y las cuentas de este 2026 todavía no cuadran para los pueblos de Nuestra América.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto crecerá América Latina en 2026 según la CEPAL?
La CEPAL proyecta un crecimiento de 2% para América Latina y el Caribe en 2026, inferior al 2,4% de 2025.
¿Cuánto crecerá Bolivia en 2026?
Bolivia registraría un crecimiento de apenas 0,2% en 2026, la tasa más baja de América del Sur junto a Chile.
¿Qué país crecerá más en América Latina en 2026?
Guyana encabeza la región con una proyección de 22%, impulsada por su producción petrolera. Entre las economías sudamericanas, Venezuela lidera con 6,5%.
