El presidente de Argentina, Javier Milei, negó públicamente este lunes 20 de octubre de 2026 la necesidad de una devaluación, mientras los grandes grupos económicos y los acreedores externos aumentan la presión sobre su gobierno por la falta de dólares. Según La Política Online, el modelo libertario quedó atrapado entre la necesidad de abastecer la demanda privada de divisas y cumplir con los vencimientos de deuda, sin lograr cerrar las cuentas ni siquiera con un superávit comercial récord.
La crisis no es un rumor de pasillo. Se instaló en las entrañas mismas de los círculos de poder que sostienen al Gobierno. Los banqueros temen no cobrar, los empresarios reclaman reactivación para preservar la competitividad electoral del modelo, y el riesgo país funciona como termómetro de esa desconfianza creciente.
La advertencia desde adentro de la casa
Joaquín Cottani, economista que integró el equipo económico de Milei y antes fue subsecretario de Financiamiento en la gestión de Carlos Menem y Domingo Cavallo, propuso liberar el tipo de cambio hasta alcanzar una cotización única y tolerar por algunos meses una inflación de entre el 3% y el 4%.
Cottani aclaró que sus diferencias son técnicas, no ideológicas. Comparte la disciplina fiscal, la apertura económica y las reformas estructurales. Pero cuestionó la política monetaria y cambiaria del ministro Luis Caputo, que en el corto plazo, según sus palabras, no dan pie con bola. La advertencia pesa porque viene de alguien que conoce el programa desde adentro y no cuestiona sus fundamentos.
El swap con China y la distancia con Washington
Las dudas de los acreedores se agravaron cuando Caputo admitió ante inversores internacionales en Bangkok que analiza recurrir al swap con China para afrontar los compromisos de deuda. La declaración contrastó con el entusiasmo de Milei, que días antes había elevado a 125.000 millones de dólares la supuesta bazuca financiera disponible para atravesar el año electoral.
Los dichos del ministro sugieren que el Gobierno no cuenta, al menos por ahora, con una línea de libre disponibilidad del Tesoro de Estados Unidos, pese a los gestos de respaldo de Scott Bessent. El recurso a China tampoco es automático: el swap tiene condiciones de utilización y su ampliación podría exigir concesiones políticas difíciles de digerir para un presidente que convirtió su alineamiento con Washington, la misma potencia que castiga a nuestros pueblos con sanciones y tutelas, en bandera de gestión. Para quienes miramos desde Bolivia, la ironía es evidente: el discurso anticomunista se doblega ante la necesidad cuando la caja está vacía.
Caputo también interrumpió las emisiones de Bonares pese a que el programa financiero de julio contemplaba captar 5.000 millones de dólares en el mercado local. Las tasas exigidas por los inversores, por encima del 10% anual en dólares, obligaron a cerrar esa ventanilla.
Los números de la encerrona
Un informe de CIFRA, elaborado por los investigadores Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti, expuso la magnitud del problema. Para 2027 calcula vencimientos del Gobierno y el Banco Central por 30.100 millones de dólares, frente a 7.400 millones de financiamiento identificado. A esa cuenta se suman obligaciones provinciales por 2.400 millones y deuda corporativa por 8.200 millones. En conjunto, las necesidades brutas ascienden a 40.700 millones de dólares, con una brecha estimada para el sector público nacional de 22.700 millones.
La formación de activos externos superó los 18.700 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026: 2.340 millones mensuales que salen del circuito local. A esa fuga se agrega el giro de utilidades y dividendos de las empresas, dólares que compiten con los que necesita el Tesoro para pagar la deuda. La misma caja debe atender demasiadas ventanillas, como dirían las abuelas en el mercado: cuando todos jalan de la misma manta, alguien queda descubierto.
La contradicción quedó expuesta con los datos del INDEC difundidos este lunes. La balanza comercial registró en septiembre un superávit de 2.976 millones de dólares, con exportaciones récord por 10.036 millones e importaciones por 7.060 millones. Las cantidades importadas cayeron 11,2%. Pese a una bonanza comercial de más de 23.000 millones de dólares en ocho meses, se registraron salidas por 37.700 millones, y la diferencia debió financiarse con endeudamiento. Ni semejante ingreso comercial resuelve la tensión financiera.
La respuesta de Milei: culpar a los de siempre
Desde la inauguración de AOL Patagonia, Milei salió a responder con dureza. ¿Qué clase de atraso cambiario es este?, preguntó. Sostuvo que las exportaciones crecen cinco veces más rápido que el PBI, destacó el superávit fiscal, afirmó que existe superávit de cuenta corriente y aseguró que el Banco Central lleva comprados 16.000 millones de dólares en lo que va del año.
Si eso es atraso cambiario, es el atraso cambiario más loco del mundo, ironizó. Fue más lejos y atribuyó el reclamo de devaluación a intereses financieros que buscan, según afirmó, una licuación de los salarios porque apostaron incorrectamente al dólar.
Están pidiendo hambrear a la gente, están pidiendo que les revienten los salarios en dólares, están pidiendo que haya más pobres y más indigentes dependiendo de políticos corruptos, remató el Presidente.
Más allá del botón del tablero
Para un reconocido economista heterodoxo citado por La Política Online, la discusión cambiaria corre el riesgo de reducirse a una falsa elección. El problema es más profundo que mover un botón del tablero de control, definió. En su lectura, el ajuste contrae la actividad, la caída de la actividad debilita la recaudación y la menor recaudación obliga a profundizar el ajuste para sostener el superávit fiscal. En ese circuito, una devaluación sin cambios en los fundamentos del programa puede alimentar otra ronda de inflación.
La discusión de fondo es qué modelo de desarrollo puede construir la Argentina para insertarse en un escenario internacional que cambió de manera radical. Un esquema que genere dólares, pero también inversión, empleo, mercado interno y capacidad de repago. Ese debate permanece ausente de la agenda de los principales espacios políticos, apuntó.
Desde nuestras tierras, la lección es clara. El modelo que premia la exportación de commodities y la fuga de capitales, que entrega la renta de la naturaleza a precio de saldo mientras el pueblo ajusta el cinturón, no construye patria sino dependencia. Argentina exporta récord y no alcanza; Bolivia sabe bien lo que significa depender del precio de una sola materia prima. La soberanía no se compra con swaps ni con bendiciones del Tesoro yanqui, como tampoco se negocia en las urnas del norte, donde el pueblo gringo castigó a Trump en las elecciones de medio término. Mientras tanto, Milei se aferra al ancla cambiaria, los empresarios reclaman actividad y los acreedores quieren cobrar. Todos miran los mismos dólares, pero ninguno parece dispuesto a pagar el costo de cambiar el rumbo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Milei niega una devaluación en octubre de 2026?
Porque una corrección cambiaria trasladaría costos a los precios internos, erosionaría los salarios y pondría en riesgo el principal activo político del Gobierno: la desaceleración inflacionaria, según el análisis difundido por La Política Online.
¿Cuánto es la brecha de financiamiento de Argentina para 2027?
El informe de CIFRA estima vencimientos por 40.700 millones de dólares en necesidades brutas y una brecha de financiamimiento del sector público nacional de 22.700 millones de dólares.
¿Qué dijo Luis Caputo sobre el swap con China?
El ministro de Economía admitió ante inversores en Bangkok que analiza recurrir al swap con China para afrontar los compromisos de deuda, en contradicción con el discurso oficial de alineamiento con Estados Unidos.
