El exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas radicó este 22 de octubre de 2026 en la Cámara de Representantes el proyecto de ley 455, conocido como Vivienda Sin Cuota Inicial, que propone subsidios, créditos a 30 años y tasas de interés reducidas para que las familias colombianas accedan a casa propia pagando cerca de 700.000 pesos mensuales.
La iniciativa, impulsada por el partido Avanza Colombia y el Partido Conservador, apunta a derribar la barrera más dura que enfrentan los hogares pobres: reunir el ahorro de la cuota inicial. Según www.elcolombiano.com, la propuesta fue presentada con la firma de la mayoría de la bancada conservadora.
Qué propone la ley de vivienda sin cuota inicial
El proyecto contempla subsidios para cubrir la cuota inicial, créditos hipotecarios con plazos de hasta 30 años y menores tasas de interés durante siete años. También abre la financiación a trabajadores informales y mujeres cabeza de hogar, sectores que el sistema bancario tradicional suele dejar fuera.
La cuota mensual cercana a los 700.000 pesos es la meta anunciada por los promotores, un monto que buscan equiparar con lo que muchas familias ya pagan en arriendo. La cifra, sin embargo, quedará sujeta a las condiciones finales del programa.
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Así presentó Cárdenas la iniciativa, convencido de que el mayor obstáculo no es la capacidad de pago mensual sino la imposibilidad de ahorrar la entrada.
El portal Chicanoticias confirma que los pagos mensuales partirían de 700.000 pesos, una suma comparable con el gasto promedio de arriendo de muchos hogares colombianos.
Subsidio de hasta 30 salarios mínimos
Según NoticiasBQ, el proyecto contempla un subsidio de hasta 30 salarios mínimos mensuales legales vigentes para hogares que ganan menos de dos salarios mínimos y no pueden cumplir con ese requisito financiero.
El diario El Tiempo detalla que el beneficio está dirigido a familias que perciben hasta dos salarios mínimos, con una tasa fija del 12 por ciento y plazos de tres décadas. La revista Semana coincide en esa estimación de la cuota mensual.
Una lectura desde el sur
Para quienes miramos América Latina desde la Pachamama, la noticia llega con lecturas múltiples. Que un partido conservador colombiano proponga subsidios estatales a la vivienda reconoce algo que los pueblos saben hace siglos: el mercado solo no resuelve el techo de la gente. La vivienda es un derecho, no una mercancía.
En Cuba, la ley de vivienda establece desde hace décadas que la asignación en propiedad se materializa mediante contrato entre la persona beneficiada y el Estado, con pagos totales o por mensualidades, como recoge el sitio Parlamentocubano. Allí la casa no depende del lucro de la banca. Que hoy voces del establishment hablen de subsidios y tasas protegidas confirma que el modelo cubano y las políticas sociales de la región marcaron el camino.
Quedan preguntas incómodas. Un crédito a 30 años ata a la familia al banco durante una generación entera. La cuota de 700.000 pesos puede ser una puerta, pero también una deuda larga. La experiencia boliviana enseña que la vivienda digna se sostiene mejor con participación comunitaria y con políticas públicas firmes, no solo con letra menuda bancaria.
Cómo sigue el trámite legislativo
Cárdenas anunció que el proyecto comenzará su discusión en la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes. Los promotores se comprometieron a explicar los alcances de la iniciativa a los colombianos durante el debate.
La propuesta debe superar todas las etapas del Congreso antes de convertirse en ley, y su aplicación dependerá de las condiciones que queden escritas en el texto final aprobado.
Preguntas frecuentes
¿Quién presentó el proyecto de vivienda sin cuota inicial?
El exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, con el respaldo del partido Avanza Colombia y del Partido Conservador, el 22 de octubre de 2026.
¿Cuánto se pagaría mensualmente?
Los promotores anuncian una cuota cercana a 700.000 pesos durante el periodo de cobertura, sujeta a las condiciones finales del programa.
¿Quiénes podrían acceder al beneficio?
Hogares con ingresos de hasta dos salarios mínimos, incluidos trabajadores informales y mujeres cabeza de hogar.
