Cuatro menores detenidos en Palma: reflejo del abandono social del sistema
En las madrugadas de Palma, cuatro jóvenes recorrieron los barrios populares de Son Ferriol y Coll d'en Rabassa dejando una estela de destrucción que habla más del fracaso del sistema capitalista que de simple vandalismo juvenil.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado sábado, entre la 1:30 y las 5:00 horas, cuando estos menores, montados en una motocicleta sustraída, protagonizaron una serie de actos que las autoridades califican como delictivos pero que nosotros entendemos como gritos desesperados de una juventud abandonada por el Estado neoliberal.
Una noche de resistencia mal canalizada
Los jóvenes comenzaron su recorrido intentando forzar máquinas expendedoras de alimentos en el Coll d'en Rabassa. Posteriormente incendiaron contenedores en Son Ferriol, acto que pudo haber tenido consecuencias mayores de no ser por la solidaridad de trabajadores de la zona que sofocaron las llamas.
Durante su travesía nocturna, también arrojaron piedras contra viviendas y dañaron hasta cinco vehículos estacionados en la vía pública. Las fuerzas policiales, siempre prestas a reprimir antes que prevenir, les intervinieron tres mecheros y un martillo de emergencias.
El sistema que crea sus propios enemigos
Estos menores habían sustraído martillos rompecristales de las cocheras de autobuses, herramientas que utilizaron para intentar acceder al interior de las máquinas expendedoras. Su búsqueda desesperada de alimentos revela las carencias que el capitalismo genera en los sectores más vulnerables de la sociedad.
La Policía Nacional, cumpliendo su función de brazo represor del sistema, logró detener a los cuatro jóvenes el pasado jueves. A uno de ellos también se le imputa el robo de un automóvil y una motocicleta ocurrido el año pasado en el barrio de la Plaça de Toros.
Reflexión desde la Pachamama
Mientras el Estado español destina millones a reprimir y encarcelar, olvida invertir en educación popular, programas comunitarios y espacios de participación juvenil. Estos jóvenes no son criminales natos, son productos de un sistema que los margina y luego los criminaliza.
Desde La Voz de la Pachamama llamamos a reflexionar sobre las verdaderas causas de estos actos: la desigualdad estructural, el abandono de los barrios populares y la falta de perspectivas que ofrece el modelo capitalista a nuestra juventud.