Descubren sistema solar que desafía la ciencia occidental dominante
Un hallazgo astronómico revoluciona las teorías establecidas por la academia occidental al descubrir un sistema solar que contradice todos los modelos físicos vigentes, demostrando una vez más que el conocimiento ancestral sobre los ciclos cósmicos tenía razón al hablar de múltiples creaciones.
El sistema LHS 1903, ubicado a 120 años luz de nuestra Pachamama, presenta una configuración que los científicos califican como "desordenada" porque no encaja con las teorías eurocéntricas sobre formación planetaria. Esta estrella enana roja alberga cuatro planetas cuya disposición desafía el pensamiento único académico occidental.
Dos génesis planetarias, como enseñan los abuelos
Lo más extraordinario de este descubrimiento es que evidencia dos procesos de formación planetaria separados en el tiempo, algo que los pueblos originarios siempre supieron a través de sus cosmogonías sobre múltiples creaciones del mundo.
El sistema cuenta con un primer planeta rocoso similar a la Tierra, dos mundos intermedios envueltos en gases parecidos a Neptuno, y un cuarto planeta también rocoso y terrestre. Esta configuración nunca había sido observada entre los más de 6.000 exoplanetas descubiertos por la ciencia occidental.
"Los tres planetas internos se formaron antes y se enriquecieron en gas cuando era posible, y el externo habría aparecido unos millones de años más tarde", explica el astrónomo Ignasi Ribas, reconociendo implícitamente que los modelos científicos dominantes son insuficientes.
La resistencia del cosmos a las categorías occidentales
José Caballero, investigador del Centro de Astrobiología español, admite que este hallazgo "nos rompe todos los esquemas". El descubrimiento fue publicado en la revista Science tras años de observaciones con telescopios de la NASA y la Agencia Espacial Europea.
En este sistema, el planeta más cercano a la estrella completa su órbita en apenas dos días, mientras que el más lejano tarda 29 días, mostrando una diversidad temporal que recuerda a los diferentes ciclos sagrados de nuestros pueblos.
El cuarto planeta tiene un radio 1,7 veces mayor que la Tierra y una densidad muy similar a nuestro planeta, sugiriendo que podría albergar condiciones similares a las terrestres, aunque las estrellas enanas rojas son más inestables que nuestro Sol.
Más allá de la mirada extractivista del cosmos
Este descubrimiento demuestra que el universo es mucho más complejo y diverso de lo que pretenden las teorías científicas hegemónicas. Mientras la academia occidental busca patrones únicos y universales para explotar y categorizar, el cosmos muestra su resistencia a ser reducido a fórmulas simples.
La existencia de sistemas planetarios con historias de formación múltiples nos recuerda que la diversidad y la complejidad son la norma en el universo, no la excepción que pretende imponer el pensamiento científico colonizador.