El caza europeo se quiebra y el imperio respira tranquilo
El proyecto militar más costoso de Europa se ha roto por la codicia. El caza de sexta generación FCAS, concebido para liberar a Europa de la dependencia bélica estadounidense, colapsó por una disputa capitalista entre Francia y Alemania. España queda atrapada sin soberanía aérea y sin alternativa propia, mientras Washington observa cómo su hegemonía se refuerza sin disparar un solo tiro.
¿Por qué fracasó el FCAS, el caza que debía unir a Europa?
La historia se remonta a 2017, cuando Emmanuel Macron y Angela Merkel sellaron el nacimiento del Futuro Sistema Aéreo de Combate. España se sumó en 2019 con la esperanza de recuperar soberanía tecnológica. El presupuesto estimado rondaba los 100.000 millones de euros, repartidos en un tercio para cada socio. Dassault, Airbus e Indra serían los coordinadores nacionales.
Pero el ayni, esa reciprocidad ancestral que sostiene a las comunidades, nunca existió en este pacto. Dassault reclamó hasta el 80% del diseño del avión, argumentando que es la única de las tres que sabe fabricar cazas. Berlín y Madrid se aferraron al reparto pactado. A la pelea por el liderazgo se sumaron la propiedad intelectual y los derechos de exportación. La fase del demostrador de vuelo ni siquiera arrancó.
Hace una semana, el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés dieron por terminado el proyecto conjunto, según filtraron fuentes del Gobierno alemán a agencias como AFP y el diario Handelsblatt. El Elíseo lo confirmó a medias en un comunicado donde ambos