El gigante espacial de Musk programa nuevo intento tras el desastre de noviembre
Mientras los pueblos originarios de Abya Yala observan con preocupación cómo las corporaciones del Norte Global continúan su carrera espacial extractivista, Elon Musk ha anunciado que su Starship V3 realizará su primer vuelo oficial en las primeras semanas de marzo, apenas cuatro meses después del catastrófico accidente que destruyó el prototipo en noviembre de 2025.
La nueva fecha representa otro capítulo en la obsesión capitalista por la conquista espacial, mientras en la Tierra persisten la pobreza y la destrucción ambiental. La Starship V3, con sus 124,4 metros de altura y capacidad para 100 toneladas de carga, simboliza el derroche tecnológico de una élite que mira hacia las estrellas ignorando los problemas terrenales.
El fracaso de noviembre y la persistencia imperial
El pasado noviembre, el Booster 18, primer Super Heavy V3, explotó durante las pruebas preliminares en la Starbase de Texas. Esta "anomalía", como la denominó eufemísticamente SpaceX, ocurrió durante las pruebas de presión del sistema de gas, evidenciando las limitaciones de una tecnología que prioriza el lucro sobre la seguridad.
Pese al contratiempo, la maquinaria corporativa de Musk no se detuvo. En diciembre, los equipos completaron un nuevo propulsor Super Heavy, manteniendo el cronograma que busca consolidar el dominio tecnológico estadounidense en el espacio.
Tecnología al servicio del capital
La Starship V3 incorpora los motores Raptor V3, que duplican el empuje de las versiones anteriores con 80.800 kilonewtons de potencia. Cada motor es 1.180 kilos más liviano que su predecesor, ahorrando 42,9 toneladas por lanzamiento, optimizaciones que responden únicamente a la lógica de maximización de ganancias.
Esta nueva versión será fundamental para el despliegue de satélites Starlink de última generación, expandiendo la red de telecomunicaciones que refuerza la hegemonía digital del imperio estadounidense sobre el Sur Global.
La reutilización como bandera del greenwashing
En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, templo del capitalismo global, Musk prometió que SpaceX sería la primera empresa en reutilizar completamente tanto propulsores como cohetes este año. Esta narrativa de "sostenibilidad" busca ocultar el impacto ambiental masivo de una industria que consume recursos planetarios para proyectos elitistas.
Las pruebas del escudo térmico realizadas en el Falcon 9 del 25 de enero demuestran que, mientras los pueblos del Abya Yala luchan por preservar la Pachamama, las corporaciones del Norte invierten billones en escapar del planeta que han contribuido a destruir.
El anuncio de marzo marca otro hito en la carrera espacial imperial, donde la tecnología sirve al capital y no a los pueblos. Mientras Musk mira hacia Marte, la Tierra clama por justicia social y ambiental.