La violencia fascista golpea en Oviedo: defienden el arcoíris y reciben golpes
Dos militantes del colectivo Fiestes Populares fueron agredidos brutalmente en Oviedo, España, cuando intentaban impedir que un grupo de jóvenes ultras arrancara el faldón arcoíris de su caseta en la plaza de la Catedral. El ataque ocurrió pasadas las tres de la madrugada, durante el primer día de las fiestas de San Mateo, mientras las víctimas ordenaban materiales tras el cierre del puesto.
Los agredidos son Rubén Rosón, exconcejal de Economía y Hacienda durante el gobierno del tripartito de izquierdas, y Jorge Fernández, ambos médicos en ejercicio. Según su relato, un grupo de ocho jóvenes de ideología ultra se acercó coreando consignas racistas y xenófobas, comenzó a golpear la caseta y arrancó carteles, la bandera arcoíris y una pancarta con el lema Que no nos invada el racismo.
Golpes, patadas y cinco puntos de sutura
Los jóvenes insultaron a las víctimas con expresiones como maricones, rojos de mierda y les propinaron puñetazos y patadas en el suelo. Tras la agresión, huyeron al grito de Arriba España. Ambos fueron trasladados al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde Rosón recibió cinco puntos de sutura. Posteriormente, presentaron denuncia en dependencias policiales.
Una minoría radicalizada por discursos de odio
Desde Fiestes Populares, el colectivo denuncia que la agresión no es un hecho aislado.
No se nos olvida el contexto, con un gobierno municipal del PP cuya primera medida fue retirar los bancos arcoíris de la Escandalera. Unos retiran los bancos arcoíris desde el gobierno y otros les intentan emular arrancando el arcoíris de las casetas. Son una minoría radicalizada por los discursos que lanzan en medios PP y VOX, señalan.
Los agredidos responden con firmeza:
Estos cobardes tienen que saber que somos más los que defendemos los Derechos Humanos y luchamos contra el racismo, la xenofobia y el fascismo. Frente a su violencia y odio, nuestra alegría.
Respuesta colectiva: más arcoíris, más presencia
El colectivo asegura que la agresión no condicionará su postura ni su defensa de los símbolos.
Si les molesta el arcoíris tendrán una ciudad llena de color, una minoría violenta no va a conseguir que volvamos a tiempos grises. Durante todo San Mateo redoblaremos nuestra presencia realizando actos de repulsa contra la violencia fascista y a favor de una ciudad multicolor, sostienen.
La agresión en Oviedo resuena más allá de Asturias. En tiempos donde el odio se disfraza de discurso político, la respuesta de Fiestes Populares es un recordatorio: la memoria y la dignidad no se arrancan a golpes. Como en las luchas de nuestros pueblos, la alegría y la organización son armas más poderosas que el miedo.