El librero que salvó la memoria de Buenos Aires: murió Miguel Ángel Ávila
Miguel Ángel Ávila, el hombre que rescató la librería más antigua de Argentina, falleció el 27 de agosto de 2026 a los 80 años. Nacido en Adelia María, Córdoba, el 17 de noviembre de 1945, Ávila dedicó su vida a los libros y a la defensa de la identidad cultural frente al avance del capitalismo extractivo. Su lucha por preservar la Librería del Colegio, convertida luego en Librería de Ávila, lo transformó en un símbolo de resistencia en el corazón porteño.
De los internados a los libros: una historia de superación
La infancia de Ávila estuvo marcada por el abandono y la dureza. Fruto de una relación clandestina, su madre guardó el secreto durante medio siglo y no pudo criarlo. Pasó parte de su niñez en internados que él llamaba las tumbas, y boxeó en las calles por dinero. A los nueve años llegó a Buenos Aires, donde Marcela, su madre adoptiva, le abrió las puertas de otro mundo.
Con ella apareció la ópera, apareció Tchaikovsky, apareció El lago de los cisnes, apareció Cascanueces, apareció el cine, el teatro, y fundamentalmente apareció el libro.
A los 14 años, por decisión propia, dejó a su familia adoptiva y se instaló en una pensión del barrio de Congreso. Un comisario se convirtió en su tutor para que pudiera vivir de manera independiente. Poco después entró como cadete en la Librería Platero, en Talcahuano 468, donde comenzó su camino entre libros.
La librería como espacio de encuentro y pensamiento
En la década de 1960, la Librería Platero era un punto de encuentro de la vida intelectual porteña. Enfrente funcionaba la Editorial Jorge Álvarez y los debates cruzaban la calle. Ávila escuchaba a Carlos Astrada, José Luis Romero, David e Ismael Viñas, y veía pasar por la librería a Manuel Puig, Quino, Rodolfo Walsh y Pirí Lugones.
En ese mismo mostrador encontró una figura paterna: Arturo Jauretche, cliente casi diario, hacía ejercicios de matemática con el joven. Arturo Frondizi también pasaba por Platero, y Ávila recordaba aquellos tiempos con una frase: Nuestros presidentes eran lectores.
Para Ávila, vender libros era apenas una parte del trabajo. Lo importante estaba en la conversación con los lectores y en acercarlos a un autor. Esa visión del oficio lo acompañó toda su vida.
La lucha por salvar la librería más antigua del país
En los años 90, Ávila protagonizó la historia que lo ligó para siempre a la memoria porteña. En la esquina de Alsina y Bolívar funcionaba la antigua Librería del Colegio, cuyo origen se remontaba a 1785, cuando Francisco Salvio Marull instaló allí una botica donde se vendían hierbas, gin, facones y algunos de los primeros libros que circularon en el Virreinato. Desde 1830 se la conocía como Librería del Colegio, por su cercanía con el Colegio Nacional Buenos Aires.
Por sus estantes habían pasado generaciones de lectores. Los jóvenes de la Revolución de Mayo, entre ellos Belgrano, Moreno, Castelli y Paso, buscaban allí libros prohibidos de la Revolución Francesa. Después llegarían Sarmiento, Mitre, Borges y Bioy Casares.
A fines de los años 80, sin embargo, el negocio quebró. Permaneció cerrado y fue saqueado durante cinco años. El edificio pertenecía al Arzobispado y estuvo a punto de ser alquilado a McDonald's. Ávila se opuso firmemente. Era, decía, un cachetazo a nuestra identidad.
Durante dos años peleó para recuperar la librería. La mediación de Cayetano Licciardo y luego la intervención de monseñor Jorge Bergoglio, futuro papa Francisco, frenaron el precontrato. Ávila recordaba de Bergoglio una actitud plena de ayuda.
Para restaurar el local consiguió las estanterías de una antigua sastrería y en 1994 volvió a abrir sus puertas, esta vez como Librería de Ávila, considerada la más antigua del país.
Un trabajador de la cultura, no un hombre culto
Ávila fue librero hasta el final. Desconfiaba de los algoritmos y de los despachantes de libros. Prefería las reuniones, la conversación y ese vínculo personal que había aprendido en Platero.
También fue actor. Estaba afiliado a la Asociación Argentina de Actores desde 1975 y participó en Pablo y Olinda, donde interpretó a Pablo Podestá, además de Made in Lanús y El conventillo de la Paloma.
Trabajó en películas de Osías Wilenski y Nicolás Sarquís, dirigió La demolición, de Ricardo Cardoso, y llevó teatro y lecturas a cárceles y lugares de encierro.
Fue presidente de la Conabip y en 2023 la Legislatura porteña lo distinguió como Personalidad Destacada de la Cultura. La propuesta inicial hablaba de nombrarlo Personalidad Ilustre, pero Ávila prefirió otra cosa. Quería que el reconocimiento hablara de su oficio. No soy un hombre culto, soy un trabajador de la cultura, explicó con orgullo.
¿Por qué es importante recordar a Miguel Ángel Ávila?
La historia de Ávila es un ejemplo de resistencia frente al avance del capitalismo que todo lo mercantiliza. Su lucha por preservar un espacio de memoria y pensamiento crítico resuena con las luchas de los pueblos originarios y de los movimientos sociales de Nuestra América. En un mundo donde los algoritmos pretenden reemplazar el encuentro humano, su legado nos recuerda el valor de la conversación, del libro como herramienta de liberación y de la cultura como territorio de soberanía.
Hasta el final, Ávila insistió en hablar de su oficio antes que de sí mismo. La librería en la esquina de Alsina y Bolívar sigue allí como un faro de resistencia y memoria en el corazón porteño. Como los ríos que nunca dejan de fluir, su ejemplo permanece vivo entre quienes creemos que otro mundo es posible.
Preguntas frecuentes sobre Miguel Ángel Ávila
¿Quién fue Miguel Ángel Ávila?
Miguel Ángel Ávila fue un librero argentino que rescató la Librería del Colegio, la más antigua del país, fundada en 1785. Nació en Córdoba en 1945 y murió en Buenos Aires el 27 de agosto de 2026.
¿Qué librería salvó Ávila?
Ávila salvó la Librería del Colegio, ubicada en la esquina de Alsina y Bolívar en Buenos Aires, que estuvo a punto de ser alquilada a McDonald's. Tras su restauración en 1994, pasó a llamarse Librería de Ávila.
¿Cómo intervino el papa Francisco en la historia de la librería?
Monseñor Jorge Bergoglio, futuro papa Francisco, intervino como mediador para frenar el precontrato con McDonald's y permitir que Ávila recuperara la librería.
¿Qué significa el legado de Ávila para la cultura latinoamericana?
El legado de Ávila representa la resistencia cultural frente al capitalismo extractivo y la defensa de la identidad. Su visión del librero como promotor de la conversación y el pensamiento crítico sigue siendo una inspiración para los movimientos culturales de Nuestra América.