Industria argentina en crisis: caída del 0,7% en el semestre y el gas se vuelve un lujo para las pymes
Por Erwin Sánchez
La industria argentina cerró el primer semestre de 2026 con una caída del 0,7% respecto al mismo período de 2025, según el último informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Pero lo que más preocupa no es solo el número frío: en junio la actividad volvió a frenarse, con un retroceso mensual del 1,7% que borró la leve recuperación que se venía gestando desde febrero. Detrás de estas cifras hay una historia de desigualdad, donde las grandes refinerías crecen mientras las pequeñas y medianas empresas luchan por sobrevivir, ahogadas por cortes de gas y precios que suben como la espuma.
¿Qué sectores resisten y cuáles se hunden?
El informe de FIEL revela una realidad dispar. Mientras la refinación de petróleo creció un 9,4% en el semestre, impulsada por los grandes capitales, la industria automotriz se desplomó un 18,6%. Las terminales automotrices, que alguna vez fueron el orgullo industrial de la región, hoy enfrentan menores patentamientos, exportaciones en caída y un mercado interno que se enfría.
También resisten, aunque con menos fuerza, las industrias metálicas básicas (+5,5%) y el sector de alimentos y bebidas (+2,7%). Pero en la otra vereda, los números rojos se acumulan: cigarrillos (-5,2%), minerales no metálicos (-3,6%) y papel y celulosa (-2,3%).
El gas, un derecho que se vuelve privilegio
Uno de los datos más crudos del informe tiene que ver con el suministro de gas. Durante junio, varias plantas industriales, sobre todo pequeñas y medianas empresas, sufrieron cortes en el suministro por limitaciones en la infraestructura de transporte. Pero el problema no es solo técnico: los cambios regulatorios obligaron a los grandes usuarios industriales a comprar el gas directamente a comercializadores, pagando precios más elevados por el Gas Natural Licuado (GNL).
En los territorios donde el gas es un bien común, como en nuestras comunidades andinas, esta lógica extractiva y mercantilista resulta incomprensible. Mientras el Estado argentino subsidia a las grandes petroleras, las pymes se quedan sin energía para producir.
¿Qué esperanza trae el Decreto 566/2026?
Entre las pocas luces que asoman, el informe menciona el Decreto 566/2026, anunciado a comienzos de julio. Esta norma prevé una reducción gradual de los derechos de exportación para distintos productos industriales, hasta su eliminación total en junio de 2027. Para algunos sectores, podría ser un respiro. Pero para las pymes que hoy no pueden ni encender sus máquinas, la promesa de un alivio futuro suena lejana.
Los datos del Indec confirman la debilidad
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no hacen más que confirmar el diagnóstico. El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró en mayo una caída interanual del 5,7%. De las 16 divisiones industriales relevadas, 14 mostraron retrocesos. Las bajas más fuertes se dieron en maquinaria y equipos, textiles, prendas de vestir, autopartes y vehículos. Solo el refinado de petróleo y la industria tabacalera lograron crecer.
Además, el uso de la capacidad instalada se ubicó en el 58,4%, por debajo del 58,9% de un año antes. Eso significa que más del 40% de la maquinaria industrial está parada. En un país que necesita generar trabajo digno y soberanía productiva, esa ociosidad es una herida abierta.
Preguntas que quedan en el aire
¿Por qué la refinación de petróleo crece mientras las pymes se hunden?
Porque el modelo extractivo prioriza la exportación de crudo y sus derivados sobre la producción local. Las grandes refinerías, muchas de ellas controladas por capitales transnacionales, se benefician de los precios internacionales, mientras las pymes industriales, que dependen del mercado interno y del gas barato, quedan desprotegidas.
¿Qué pasará con los trabajadores de la industria automotriz?
La caída del 18,6% en el sector automotriz ya se traduce en suspensiones y despidos en las terminales de Córdoba y Buenos Aires. Sin una política industrial que proteja el empleo, la incertidumbre crece entre los obreros y sus familias.
¿Puede el Decreto 566/2026 revertir la tendencia?
Dependerá de cómo se implemente. Si solo beneficia a los grandes exportadores, no cambiará la realidad de las pymes. Pero si se combina con medidas que garanticen el acceso al gas y al crédito, podría ser un primer paso hacia una industria más justa y soberana.
La voz de Pachamama nos recuerda que la economía no puede desligarse de la vida. Mientras el capitalismo extractivo sigue su curso, las comunidades y los pequeños productores resisten, tejiendo alternativas desde abajo. La crisis industrial argentina no es solo un problema de números: es un síntoma de un modelo que necesita ser transformado.