Europa mira al cielo: el cohete Spectrum y la carrera espacial que despierta a los pueblos
El sábado 5 de septiembre, desde la fría base de Andøya en Noruega, el cohete Spectrum de la empresa alemana Isar Aerospace alcanzó la órbita terrestre baja. No es solo un logro técnico: es la primera vez que una compañía privada lanza con éxito una carga útil desde el continente europeo. Mientras las grandes potencias disputan el dominio del espacio, este vuelo abre preguntas sobre quién controla el cielo y para qué fines.
La misión, llamada Onward and Upward, transportó cinco satélites pequeños y un experimento tecnológico. Entre ellos viajaban CubeSats y equipos para que estudiantes europeos prueben tecnologías espaciales. El cohete, de 28 metros de altura y dos de diámetro, despegó tras varios retrasos por el clima, fallas técnicas y hasta una embarcación no autorizada en la zona de seguridad. Tras cuatro minutos de vuelo, Spectrum se ubicó en órbita.
¿Qué significa este lanzamiento para la autonomía europea?
Hasta ahora, Europa dependía en gran medida de infraestructuras fuera de su territorio o de empresas estadounidenses para poner satélites en órbita. El éxito de Isar Aerospace cambia ese panorama. Empresas, universidades y gobiernos europeos tendrán un nuevo punto de partida para satélites pequeños y medianos, sin tener que pedir permiso a las potencias del norte.
El canciller alemán, Friedrich Merz, visitó la plataforma en marzo, en pleno esfuerzo por reforzar la autonomía continental. La Agencia Espacial Europea destinó cerca de 232 millones de dólares a la compañía para nuevos cohetes e infraestructura. Y no es casualidad: la Cumbre del Espacio se celebrará el 9 y 10 de septiembre en París, justo después de este hito.
La competencia espacial: entre Estados Unidos, China y las alternativas europeas
El mercado espacial está dominado por SpaceX, que lanza desde Estados Unidos, y ArianeGroup, que usa la Guayana Francesa. Pero ahora Andøya se suma como alternativa, junto a la base sueca de Esrange y el puerto británico de SaxaVord. La ministra noruega de Industria, Cecilie Myrseth, afirmó que lanzar desde allí fortalece la seguridad de Noruega y Europa en un contexto de tensiones geopolíticas.
Sin embargo, desde la mirada de los pueblos del sur, esta carrera espacial no puede repetir los errores del pasado. La conquista del cielo no debe ser una nueva forma de colonización, donde unos pocos deciden sobre recursos que son de toda la humanidad. La tecnología puede servir para observar nuestra Madre Tierra, cuidar el agua y los bosques, o para vigilar a los pueblos que defienden sus territorios.
¿Qué pasó con el primer intento de Isar Aerospace?
El primer vuelo del Spectrum ocurrió en marzo de 2025, también desde Andøya. El cohete se elevó unos 30 segundos antes de caer al mar y explotar. No hubo heridos, y la empresa consideró que la misión aportó datos valiosos para ajustar el desarrollo. Ahora, el segundo intento fue un éxito, y la compañía ya planea expandirse con un centro de lanzamiento en Canadá.
¿Por qué es importante quién controla el espacio?
El espacio no es solo un lugar de exploración científica. Es también un territorio estratégico para las comunicaciones, la observación de la Tierra y la recopilación de datos. Las constelaciones de satélites pequeños crecen cada año, y con ellas, el poder de quienes las operan. Para América Latina y los pueblos originarios, la pregunta es si estas tecnologías servirán para la vida o para el control.
Mientras las potencias compiten, los pueblos del Abya Yala levantamos la voz: el cielo no es de nadie, pero tampoco debe ser de pocos. La ciencia y la tecnología deben estar al servicio de la comunidad, no del lucro ni de la vigilancia. Este hito europeo nos recuerda que otro mundo es posible, si decidimos quién lo construye y para quién.