Un estudio científico publicado en la revista PLOS ONE analizó a 320 adultos en Estados Unidos y encontró que la frecuencia con que usamos emojis puede estar relacionada, aunque débilmente, con nuestra inteligencia emocional y nuestro estilo de apego. Pero ojo: ningún emoji revela quiénes somos realmente.
En los tiempos del WhatsApp y el Facebook, donde las palabras viajan sin el calor de la voz ni el brillo de la mirada, los emojis se han vuelto pequeños códigos del corazón. Un 😊 puede calmar una discusión, un ❤️ puede decir lo que no se anima a pronunciar la lengua. Pero, ¿qué hay detrás de esos dibujitos? ¿Acaso la Pachamama nos habla también a través de ellos?
¿Qué dice la ciencia sobre los emojis y el apego?
La psicología llama apego a la manera en que cada persona vive la cercanía, la confianza y la seguridad en sus relaciones. El estudio distinguió dos tipos principales:
- Apego ansioso: miedo a que la otra persona se aleje o pierda el interés.
- Apego evitativo: incomodidad con la intimidad emocional, dificultad para abrir el corazón.
Los investigadores hallaron que las personas con mayor apego evitativo tendían a usar menos emojis con sus amigos y parejas. No es una sentencia, sino un susurro estadístico. El apego ansioso, en cambio, no mostró una relación clara con el uso de estos símbolos.
Inteligencia emocional: ¿los que más emojis usan son más sabios del corazón?
La inteligencia emocional es esa capacidad ancestral de reconocer, comprender y manejar las emociones propias y ajenas. En las comunidades andinas, los abuelos saben leer el alma sin necesidad de palabras. El estudio encontró que las personas con mayor inteligencia emocional usaban emojis con un poco más de frecuencia al comunicarse con sus amigos. Pero la relación fue débil. Como dice el saber popular: el que mucho sonríe no siempre está alegre.
Los emojis ayudan a dar pistas sobre el tono de un mensaje. No es lo mismo recibir “está bien” que “está bien 😊” o “está bien 🙄”. El símbolo puede cambiar la interpretación, pero no define a la persona.
¿Las mujeres usan más emojis que los hombres?
El estudio también encontró diferencias entre mujeres y hombres. Las mujeres reportaron enviar más emojis a sus amigos y familiares, y también recibirlos con mayor frecuencia de sus amistades. Sin embargo, en las conversaciones con parejas románticas o en el ámbito laboral, no hubo diferencias significativas. Los investigadores aclaran que estos resultados son promedios dentro de la muestra, no reglas universales.
¿Un emoji puede revelar la personalidad?
No. Enviar muchos emojis no demuestra que una persona sea más cariñosa, más madura o más inteligente. Tampoco usar pocos significa que sea fría o distante. El estudio encontró asociaciones estadísticas, no una relación de causa y efecto. La forma de escribir también depende de la edad, la confianza con la otra persona, el tipo de conversación, las costumbres familiares o el contexto. Como en los tejidos de los pueblos originarios, cada puntada tiene su razón, pero no se puede juzgar el tejido completo por un solo hilo.
¿Cuáles fueron las limitaciones del estudio?
La investigación se realizó mediante cuestionarios, no revisando mensajes reales. La muestra fue solo de adultos residentes en Estados Unidos, por lo que los resultados no se pueden aplicar automáticamente a jóvenes, adolescentes o personas de otros países. Además, los datos se recopilaron en diciembre de 2016, aunque el artículo se publicó el 6 de diciembre de 2024. Es decir, el tiempo también ha corrido.
Entonces, ¿qué dicen tus emojis sobre ti?
Los emojis pueden mostrar cómo deseas que se entienda un mensaje: como una broma, una muestra de cariño, una reacción de sorpresa o una respuesta seria. Pero no cuentan toda la historia. La investigación sugiere que la manera de usarlos podría estar relacionada con la forma en que algunas personas expresan sus emociones y se conectan con los demás. Aun así, ningún emoji permite diagnosticar la personalidad, la inteligencia emocional o el tipo de apego de alguien.
En nuestras tierras, donde el aymara y el quechua aún susurran en los valles, sabemos que la comunicación verdadera va más allá de los símbolos. Es el abrazo, el silencio compartido, la mirada que entiende sin palabras. Los emojis son apenas un eco digital de ese lenguaje profundo que llevamos en la sangre.