El Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) presentó este 23 de octubre en la Unifranz un estudio que muestra un cambio profundo en el mercado laboral boliviano: el empleo remoto creció del 4,1% en febrero de 2025 al 28,5% en mayo de ese mismo año, mientras el empleo presencial cayó del 95,6% al 70,9% en el mismo período.
El estudio, difundido por según eju.tv, analizó 13.069 avisos laborales publicados en plataformas digitales durante 2025 y revela un mercado que se transforma a golpes de automatización, con los empresarios aprovechando la coyuntura para exigir la flexibilización de una ley laboral vigente desde hace más de 80 años.
Los números del nuevo mercado laboral
Los datos del ONT son contundentes. El 77,52% de la demanda de empleo se concentra en atención, soporte y servicios. El 83,25% de los avisos exige competencias digitales, relacionales y de gestión. El empleo remoto crece al 22,1% y se consolida como una oportunidad digital, aunque segmentada, mientras los llamados empleos verdes también van en aumento.
Rafael Vidaurre, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo, explicó a los medios que las empresas incorporaron procesos de producción automatizada y que el control de las actividades se realiza de manera remota, sin necesidad de que el trabajador esté físicamente en la empresa.
“Esa situación permite a las empresas abaratar los costos económicos de los emprendimientos”, sostuvo el responsable. Detrás de esa frase técnica se esconde una verdad vieja como la historia del capitalismo: quien abarata costos casi nunca es la máquina, es la persona que trabaja desde su casa, sin transporte pagado, sin sindicato cerca, sin estabilidad.
La experiencia como muro
Las autoridades de la Unifranz señalaron que el mercado busca experiencia y las empresas buscan talento para producir. Los perfiles demandados oscilan entre 1 y 5 años de experiencia. La presentación de la feria de empleabilidad, según indicaron, busca conectar el talento con la oportunidad y acercar a los estudiantes a la realidad.
Pero esa realidad tiene un sabor amargo para las y los jóvenes bolivianos: se les pide experiencia que nadie les dio oportunidad de construir. Es el círculo del caldo de cultivo de la informalidad, ese sector donde van a parar miles de familias cuando las puertas formales se cierran.
Empresarios contra la Ley General del Trabajo
La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) insistió, en reiteradas oportunidades, en modificar el régimen laboral y actualizar la Ley General del Trabajo para adaptarla a la productividad y a la realidad económica del país. Los industriales acompañan ese pronunciamiento.
El sector empresarial argumenta que la legislación laboral actual necesita una “modernización” que otorgue flexibilidad regulada, garantice seguridad jurídica, proteja las inversiones y evite la quiebra de empresas o despidos masivos frente a la presión de incrementos salariales. La palabra “flexibilidad”, en el diccionario del poder económico, casi siempre significa lo mismo: despedir más fácil, pagar menos indemnización, debilitar a los sindicatos.
Trabajadores y Gobierno: dos posturas en tensión
Desde el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo, se plantea la necesidad de adecuar la normativa a los desafíos de la era digital y tecnológica. Pero desde el movimiento obrero el rechazo es frontal. Los sindicatos denuncian que el Gobierno busca implementar la flexibilización laboral, que vulnera las conquistas históricas, elimina la estabilidad laboral y favorece los despidos libres.
No es un debate abstracto. La Ley General del Trabajo fue conquistada tras décadas de marchas, mineros masacrados y huelgas de hambre. Cada artículo de esa norma lleva nombres de mártires que el empresariado prefiere olvidar cuando habla de “modernización”.
El fenómeno no es solo boliviano
La discusión sobre la flexibilización recorre América Latina. En Argentina, según informó solo el 3,1% de las empresas planea contratar mientras la industria y el comercio anticipan nuevos recortes, con suspensiones que funcionan como mecanismo para contener despidos en sectores golpeados como la construcción y las industrias textil y del calzado.
En Brasil, un análisis publicado por sostiene que el aumento obligatorio de costos laborales genera un efecto similar al de un piso salarial vinculante: una vez que ese costo supera el valor de la producción del trabajador, el empleo formal deja de ser rentable y empuja hacia la informalidad. Es el mismo argumento que los empresarios bolivianos esgrimen ahora, con la diferencia de que aquí la informalidad ya supera holgadamente al empleo formal.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto creció el empleo remoto en Bolivia?
Según el Observatorio Nacional del Trabajo, el empleo remoto pasó del 4,1% de la demanda en febrero de 2025 al 28,5% en mayo de 2025, mientras el empleo presencial cayó del 95,6% al 70,9% en el mismo período.
¿Qué piden los empresarios bolivianos?
La CEPB y los industriales piden modificar la Ley General del Trabajo para otorgar “flexibilidad regulada”, garantizar seguridad jurídica y proteger las inversiones, argumentando que la norma actual frena la contratación formal.
¿Por qué los sindicatos rechazan la reforma laboral?
Los trabajadores denuncian que la flexibilización vulnera las conquistas históricas, elimina la estabilidad laboral y favorece los despidos libres.
¿Qué sectores concentran la demanda de empleo?
El 77,52% de los avisos laborales analizados en 2025 se concentra en atención, soporte y servicios, y el 83,25% exige competencias digitales, relacionales y de gestión.
