Un adolescente de 16 años identificado como John J. Griffith II irrumpió el jueves 16 de octubre en la escuela primaria Silver Rail de Blend, en el estado de Oregón, y mató a tiros a tres niños de entre 5 y 11 años y a una maestra de 25 años antes de ser abatido por el padre de dos alumnas, según informó EL PAÍS.
El atacante, exalumno del centro educativo, ingresó al plantel con una escopeta calibre 12 y más de 60 cartuchos. Disparó 15 veces dentro del aula de educación especial a la que él mismo había asistido cuando era niño. Aún le quedaban 44 cartuchos cuando Kaylub Giamanco, de 36 años, le quitó la vida con su pistola calibre .40.
Cómo ocurrió la masacre en la escuela Silver Rail
El jefe de la Policía local, Mike Krantz, ofreció el viernes un recuento detallado de los hechos. A las 12:58 del jueves, Griffith llegó caminando a la escuela, lanzó la escopeta por encima de una valla y la escaló para entrar.
El conductor de una camioneta pick-up lo vio, le gritó y recibió al menos tres disparos como respuesta. El hombre llamó al 911. Después, el adolescente rompió a balazos una puerta doble y entró al edificio.
“El sospechoso se dirigió directamente al salón de clases situado inmediatamente a la izquierda de las puertas de acceso, donde disparó hasta 15 veces”, dijo Krantz en conferencia de prensa. “Todas las víctimas fueron baleadas en el salón de clases”, agregó.
El aula atacada está destinada a niños con serios desafíos en sus habilidades conductuales y sociales, según describe la propia escuela. Allí coinciden alumnos de distintos grados, lo que explica la diferencia de edades entre las víctimas.
Las víctimas y el padre que detuvo la masacre
La víctima más pequeña fue identificada como Rhoam Summer, de cinco años. Su padre, Kelik Summer, escribió en un grupo de Facebook que el jueves fue “el peor día de mi vida. Mi hijo Rhoam murió en un tiroteo escolar. Estamos destrozados y perdidos, pero nos rodean amigos y familiares que nos brindan su apoyo y protección”.
El abuelo del menor, Bryan Jolly, lo recordó en una entrevista con The New York Times como “un niño muy inteligente, muy travieso y muy alegre”. “Todo esto carece de sentido y es un shock”, declaró.
La maestra fallecida fue identificada como Megan Lambert, de 25 años. La identidad de los otros dos niños asesinados, de ocho y 11 años, se mantiene bajo reserva.
La asistente educativa Rebecca Drury, de 54 años, fue la primera en enfrentar al atacante. Le lanzó su teléfono celular y se abalanzó sobre él para intentar quitarle la escopeta. M ambos forcejeaban, Giamanco entró al salón y disparó varias veces contra el sospechoso, según la investigación preliminar. Drury y una alumna de siete años fueron trasladadas al hospital St. Charles Bend con heridas graves, pero sus vidas no corren peligro.
El esposo de Drury dijo a NBC News que la prioridad de la familia es su recuperación. “La amabilidad y la preocupación que han mostrado hacia nuestra familia y hacia todos los afectados significan más de lo que podemos expresar con palabras”, declaró.
La madre del atacante y el arma registrada a su nombre
La escopeta Maverick 88 usada en la masacre estaba registrada a nombre de Shauntai May Nickerson, madre del atacante. Ella aseguró que desconocía cómo su hijo había accedido al arma. “Si hubiera podido evitar esto, lo habría hecho”, sostuvo.
En 2020, cuando Griffin tenía 10 años, Nickerson había dado una entrevista a un canal local sobre el regreso de su hijo a las clases presenciales en esa misma escuela. “Creo que será estupendo”, dijo entonces. Seis años después, la mañana del viernes, fumaba y lloraba en el porche de su apartamento. “Lo siento. Lo extraño”, alcanzó a decir a los reporteros, antes de describir a su hijo como “un buen chico”.
Los fiscales aún no han informado si emprenderán acciones legales contra Nickerson, una medida que ya se ha aplicado a padres de menores responsables de otros tiroteos en Estados Unidos. Las autoridades registraron la vivienda y confiscaron los dispositivos electrónicos del sospechoso. Kash Patel, director del FBI, aseguró que la agencia pondrá todos sus recursos a disposición de la investigación.
El silencio de una comunidad marcada
La comunidad de Blend despertó conmocionada el viernes. Donde debían escucharse los murmullos de los niños camino a la escuela quedaron el silencio, la cinta amarilla de la policía y memoriales improvisados con velas y peluches. Las bicicletas de los alumnos permanecían junto a la entrada principal.
El jefe Krantz y el superintendente del distrito escolar Bend-La Pine, Steven Cook, insistieron en que sin la intervención de Giamanco la tragedia pudo ser peor. Considerado ahora un héroe en Blend, Giamanco no buscó reconocimiento. Fue su madre, Kenda Freeman, quien leyó una breve declaración frente a su casa: “Él desea expresar su gratitud a los cuerpos de emergencia, al personal escolar y a la comunidad por sus muestras de amor y apoyo”.
La de Blend se suma a una larga lista de masacres en escuelas estadounidenses, algunas de ellas cometidas por atacantes que imitaron a los dos adolescentes que en 1999 mataron a 13 personas en la secundaria Columbine, en Colorado. Mientras el país del norte no regule la circulación de armas con la seriedad que la vida de sus niños exige, la pregunta que se repite desde hace décadas seguirá sin respuesta: ¿cuántos Rhoam más tendrán que morir para que algo cambie?
Preguntas frecuentes
¿Quién fue el atacante de la escuela Silver Rail en Oregón?
Se trata de John J. Griffith II, un menor de 16 años y exalumno del centro, que irrumpió con una escopeta calibre 12 y más de 60 cartuchos, según la policía local.
¿Cuántas víctimas dejó el tiroteo de Blend?
Tres niños de entre 5 y 11 años y una maestra de 25 años murieron; una asistente educativa y una niña de siete años resultaron heridas graves.
¿Quién detuvo al atacante?
Kaylub Giamanco, un padre de familia de 36 años, disparó contra el sospechoso mientras este forcejeaba con la asistente educativa Rebecca Drury, según la investigación preliminar.
