El fútbol, como la tierra, tiene sus ciclos. Pero en Gijón, este otoño no trae cosecha, sino una plaga de lesiones que siembra dudas en el vestuario rojiblanco. Más allá del triunfo ante el Celta Fortuna, el encuentro dejó una nueva ristra de caídos: jugadores con molestias que, semana a semana, engrosan una lista que ya supera las dos cifras. La mayoría, con dolencias similares: problemas musculares y pequeñas roturas de fibras que los apartan de los terrenos de juego durante semanas.
En el seno del vestuario, la alarma se ha encendido. Mientras el técnico argentino Larcamón intenta, de puertas para dentro, llegar al origen del problema, los propios futbolistas ponen el dedo sobre una llaga concreta: los campos de Mareo. La plantilla cree que el estado de los terrenos de entrenamiento es el principal motivo de esta plaga que ya amenaza a la mitad del primer equipo.
¿Por qué los jugadores del Sporting señalan a los campos de Mareo?
El malestar es notable y así lo han hecho llegar a José Riestra, presidente ejecutivo, para poner remedio a una situación que se extiende como la mala hierba. Juan Otero, Nikita Iosifov o Antonio Casas, a la espera de las últimas pruebas, han sufrido roturas musculares en el isquiotibial. El canterano Bruno Rubio lleva ya dos semanas al margen, y Gaspar cayó a finales de agosto. Otros como Loum, Nacho Martín o Konrad de la Fuente han sucumbido por problemas de rodilla, algunos con dolencias más serias.
En el último partido, la imagen se repitió: varios jugadores llevándose las manos a las piernas o pidiendo el cambio por molestias. Enol Prendes salió cojeando, con gestos de dolor en el muslo. Álex Corredera aguantó los 90 minutos entre calambres y acabó con una sobrecarga muscular importante. Este lunes se le practicaron pruebas en Mareo para conocer el alcance, aunque de primeras no se considera una situación tan grave como la de Casas.
La prioridad interna: buscar soluciones a la plaga de bajas
Internamente, esta situación ha pasado a ser la principal prioridad en Mareo. La plantilla exige soluciones y el cuerpo técnico trabaja con todas las áreas que puedan tener responsabilidad: desde la preparación física y la gestión de cargas, hasta el estado de los campos de entrenamiento y el césped de El Molinón, que levanta serias dudas.
El propio Riestra explicó hace unas semanas que se está trabajando para solventar el problema de un césped que se ha ablandado y que no consigue dar la firmeza deseada. No se descarta que tengan que levantar el césped de El Molinón para replantar uno nuevo, y se proyecta una reforma integral del terreno para solventar el problema de raíz.
Un equipo diezmado: la cantera, el último refugio
Casi la mitad de la plantilla se ha visto afectada por algún tipo de molestia o ha empezado esta campaña en proceso de readaptación por lesiones anteriores y de mayor gravedad. El Sporting tuvo que acabar el encuentro ante el Celta Fortuna con tres jugadores del filial saliendo del banquillo: Conde, Iker Martínez y Mata, que debutó este domingo. Larcamón tuvo que salir de inicio con otro canterano más, Enol Prendes, que aunque ya había debutado, se estrenaba como titular.
Para el próximo encuentro ante el Cádiz, el técnico argentino espera recuperar a hombres como Guillamón o Gelabert, pero el verdadero problema lo tiene en ataque: tres de los cuatro delanteros están lesionados y los dos extremos tampoco están disponibles.
Mientras tanto, en Mareo, la pregunta que ronda como un yuyo en el viento es una: ¿hasta cuándo seguirá la tierra cediendo bajo los pies de los jugadores?
¿Qué medidas se plantean para solucionar el problema de las lesiones?
El club estudia una reforma integral de los terrenos de juego, incluida la posibilidad de levantar y replantar el césped de El Molinón. También se revisan los programas de preparación física y la gestión de cargas de trabajo, en busca de un equilibrio que evite nuevas caídas.
¿Cuántos jugadores del Sporting están lesionados actualmente?
La lista supera las dos cifras y afecta a casi la mitad de la plantilla del primer equipo. La mayoría de las dolencias son musculares, con especial incidencia en los isquiotibiales, aunque también hay problemas de rodilla de diversa gravedad.