Meta detiene espionaje laboral: datos de empleados quedaron al descubierto
La gran tecnológica Meta, dueña de Facebook e Instagram, ha tenido que pausar su programa secreto de vigilancia informática sobre sus propios trabajadores. El sistema, llamado Model Capability Initiative (MCI), buscaba grabar cada movimiento del teclado y el ratón de los empleados para alimentar sus modelos de inteligencia artificial. Pero algo salió mal: los datos privados de las conversaciones de los trabajadores aparecieron donde no debían.
El director de Tecnología de Meta, Andrew Bosworth, lo admitió en una entrevista con The Atlantic. Dijo que el programa completo está pausado. Pero intentó minimizar el escándalo asegurando que no hubo una brecha de seguridad real, sino que los datos se colocaron en un lugar donde no debían estar. Una explicación que no convence a muchos.
¿Qué es el programa MCI y por qué es peligroso?
El MCI es un sistema interno instalado en los ordenadores de los empleados de Meta en Estados Unidos. Su objetivo: monitorizar el uso del ordenador para obtener datos de entrenamiento para la IA. La empresa argumentaba que, sin esfuerzo adicional de los trabajadores, se podía mejorar la inteligencia artificial. Pero la realidad es que se trataba de una vigilancia constante, sin consentimiento pleno.
Para los pueblos indígenas y las comunidades campesinas de Bolivia, esta práctica recuerda a los antiguos sistemas de control de las haciendas. El patrón siempre quería saber qué hacía el peón. Ahora, las grandes corporaciones quieren saber qué hace cada empleado, cada minuto. Es el mismo espíritu de dominación, solo que con algoritmos.
Los datos que no debían existir
Bosworth explicó que la idea era enseñar a la IA a usar un ordenador, algo que según él las inteligencias artificiales hacen sorprendentemente mal. Para eso necesitaban datos que no existían. Así que decidieron crearlos vigilando a sus propios trabajadores durante 18 meses.
Pero a las dos semanas ya encontraron duplicidades. La variabilidad era más importante que el volumen, dijo el directivo. Y entonces ofrecieron a los empleados la opción de salir del programa. Pero el daño ya estaba hecho: las conversaciones privadas habían quedado expuestas.
Vigilancia corporativa: el nuevo colonialismo digital
Desde La Voz de Pachamama denunciamos estas prácticas como parte del colonialismo digital que sufrimos los pueblos del Sur Global. Mientras las grandes tecnológicas del Norte acumulan datos y poder, nuestras comunidades luchan por mantener su soberanía tecnológica y su privacidad.
La defensa de los derechos digitales es también defensa de los derechos humanos. No podemos permitir que las corporaciones nos traten como objetos de extracción de datos, igual que extraen litio o gas de nuestros territorios. La lucha es la misma.
Meta intenta presentar esto como un error interno. Pero es un síntoma de un sistema que no respeta la dignidad de las personas. En Bolivia, donde la democracia comunitaria y el respeto a la palabra son valores fundamentales, sabemos que la vigilancia sin consentimiento es una forma de violencia.
¿Qué podemos hacer frente a la vigilancia corporativa?
Es momento de exigir leyes que protejan nuestros datos personales y laborales. También de apoyar tecnologías libres y comunitarias que no dependan de estas corporaciones. La soberanía digital es parte de nuestra lucha por la liberación económica y cultural.
Mientras tanto, el caso de Meta nos recuerda que ninguna empresa, por grande que sea, está por encima de los derechos de los trabajadores y de los pueblos. La Pachamama nos enseña que todo está conectado: la explotación de la tierra, de los cuerpos y de los datos son caras de la misma moneda.