El consumo interno se hunde y la crisis se alarga hasta fin de año
La herida del consumo ligado al mercado interno no cicatriza. Consultoras y economistas independientes coinciden en que el invierno de la demanda se extenderá, al menos, hasta fin de año. La desinflación que comenzó en abril no tiene fuerza para revertir la tendencia ni para cerrar la brecha entre los que menos tienen y los que más pueden. Es la misma historia que se repite en los barrios populares de nuestras ciudades: el dinero no alcanza y la espera se hace larga.
¿Por qué la desinflación no alivia el bolsillo de las familias?
La consultora LCG, fundada por Martín Lousteau, reconoce que la baja de la inflación frenó la caída de los salarios reales. Pero el ritmo de esa desinflación se desacelera. Del pico del 3,4% en marzo, se bajó al 2,6% en abril y al 2,2% en mayo. Y no está claro si en junio se perforó el piso del 2%. Mientras tanto, el comercio, la industria y la construcción —actividades que sostienen a las economías urbanas y dan trabajo a la mayoría— no logran salir del ciclo de caída o estancamiento. Esto se traduce en despidos, suspensiones, reducción de horas y salarios que pierden contra la inflación.
La masa salarial: un 24,5% abajo del nivel de 2017
La consultora PxQ aportó un dato que pone el proceso en perspectiva. La masa salarial total está un 24,5% abajo del nivel de 2017. Desde diciembre de 2023, el cambio de precios relativos encareció los servicios frente a los salarios. El Observatorio de Tarifas y Subsidios de la Universidad de Buenos Aires estableció que el valor de la canasta de servicios públicos (electricidad, gas, agua y transporte para una familia promedio del AMBA sin subsidios) aumentó 919% hasta junio de 2026. La inflación del período fue del 236%. Solo en el último año, el salario promedio en blanco pasó de cubrir 8 canastas de servicios públicos a 6,8.
El sobreendeudamiento y la morosidad récord
La insuficiencia de ingresos disparó un sobreendeudamiento de los hogares y una morosidad récord. La Cámara Fintech, que agrupa a billeteras electrónicas que gestionan créditos de subsistencia de sectores subbancarizados, transparentó la profundidad de la crisis. La morosidad en los micropréstamos llegó al 31,5%. El nivel de incumplimientos lleva ya 19 meses de aumento en préstamos personales bancarios y tarjetas. Esta situación genera una doble restricción a la recuperación del crédito como motor del consumo. Por un lado, una saturación en la capacidad de endeudamiento de las familias de menores ingresos. Por el otro, un proceso de depuración de carteras y mayores exigencias de las entidades financieras para aprobar nuevos préstamos.
La fuga del consumo hacia el exterior
Así como la economía real funciona a dos velocidades —crecen los sectores ligados a la exportación y se retraen los más dependientes del mercado interno— existe también un comportamiento asimétrico en el consumo. El economista Miguel Ángel Broda subraya que la combinación del atraso del dólar frente a la inflación y la desregulación de las importaciones están provocando una filtración del consumo hacia el exterior. Los sectores con mayores ingresos se inclinan de manera creciente al turismo en el extranjero y a las compras online al exterior. Desde el 1° de junio, el tipo de cambio mayorista aumentó 3,8% real, descontada la inflación, pero aún acumula un atraso del 14% en lo que va del año. Un informe de Fundar señaló que Argentina es más cara en dólares que el resto de la región en hotelería, gastronomía, electrónica, tecnología, indumentaria y calzado.
¿Qué esperar para el segundo semestre?
Scentia proyecta que en el segundo semestre el consumo masivo seguirá estancado o en baja, con caídas promedio del 3% al 5% en las grandes cadenas de supermercados. El resto de las consultoras tiene pronósticos coincidentes. Son claves para la evolución de las economías urbanas ligadas al mercado interno y para la formación de las expectativas económicas, en el arranque de la campaña presidencial. Mientras tanto, en las calles de nuestras ciudades, el invierno del consumo se alarga y la Pachamama sigue esperando un modelo que no la exprima.