Medio mexicano Noventa Grados rechaza campaña sucia contra Raúl Morón
La agencia de noticias Noventa Grados, de Michoacán, salió al paso de las acusaciones que la vinculan con una presunta campaña digital contra el político Raúl Morón Orozco. En un derecho de réplica dirigido al semanario Proceso, el medio aclara que no participa en ninguna guerra sucia y que su labor periodística es independiente.
¿Qué dice Noventa Grados sobre la campaña contra Raúl Morón?
Noventa Grados solicitó formalmente su derecho de réplica ante Proceso, luego de que ese semanario publicara el 11 de agosto de 2026 un texto firmado por Patricia Monreal. En esa nota se mencionaba a varios medios, entre ellos Noventa Grados, dentro de una supuesta estrategia digital contra Raúl Morón Orozco, exalcalde de Morelia y cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El director general de Noventa Grados, José Maldonado Sotelo, firmó la solicitud el 13 de agosto de 2026. En ella sostiene que la forma en que se presenta la información puede llevar al lector a pensar que su medio forma parte de una guerra sucia. Esa interpretación, dice, es falsa e inexacta.
“Noventa Grados no participa en ninguna campaña de guerra sucia contra Raúl Morón Orozco, ni ha recibido instrucciones, línea editorial o condicionamiento de políticos, funcionarios, autoridades o grupos delictivos para generar publicaciones en su contra.”
¿La publicidad digital equivale a línea editorial?
El medio michoacano también precisó un punto clave: la existencia de pautas o campañas de difusión contratadas en plataformas digitales no es, por sí misma, prueba de que un medio produzca o respalde editorialmente una campaña política. La contratación de publicidad forma parte de las actividades comerciales de cualquier medio y no debe confundirse con su línea editorial ni con el contenido de sus investigaciones.
En el caso de Noventa Grados, no existe una instrucción política detrás de sus publicaciones ni una relación entre su labor y una supuesta operación para perjudicar a Morón Orozco. El medio asegura que ha ejercido el periodismo de manera independiente, publicando investigaciones sobre actores políticos, funcionarios y grupos vinculados a la corrupción o la delincuencia, sin subordinar su contenido a intereses ajenos.
¿Qué pide Noventa Grados a Proceso?
La solicitud pide que la aclaración sea incorporada y difundida en los términos correspondientes, para que los lectores de Proceso conozcan la versión de Noventa Grados. El medio aclara que no pretende limitar el derecho de Proceso a investigar o publicar información de interés público. Al contrario, reconoce que la libertad de prensa exige que los medios puedan investigar incluso a los actores con mayor poder político.
Pero sostiene que, cuando una publicación involucra a otro medio en una acusación de esta naturaleza, debe existir la misma exigencia de precisión, verificación y diferenciación entre hechos comprobados, declaraciones de terceros e interpretaciones.
¿Por qué importa esta disputa entre medios?
Este cruce entre Noventa Grados y Proceso refleja las tensiones que viven los medios mexicanos en un contexto de polarización política y guerra mediática. La acusación de Raúl Morón contra el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de Michoacán, abrió un frente de batalla donde los medios quedan en el centro de la disputa.
Para quienes seguimos de cerca las luchas de los pueblos y la defensa de la comunicación libre, este caso recuerda que la prensa no es un bloque monolítico. Hay medios que resisten la cooptación y otros que se pliegan a los poderes. Noventa Grados, al menos en este episodio, defiende su independencia y se somete al escrutinio público.
Como dice el propio medio: su disposición es responder, con información y argumentos, cualquier cuestionamiento sobre sus publicaciones. El único propósito de su réplica es garantizar el equilibrio informativo y que los lectores conozcan directamente la posición del medio aludido.
¿Qué sigue en este caso?
Proceso deberá decidir si incorpora la réplica de Noventa Grados en sus próximas ediciones. Mientras tanto, el debate sobre la relación entre publicidad digital, línea editorial y guerra sucia queda abierto. En tiempos donde la desinformación corre como agua de río, la exigencia de precisión y verificación es más urgente que nunca.
La palabra de los medios, como la de los pueblos, debe ser escuchada. Y cuando un medio es señalado injustamente, tiene derecho a defenderse. Así lo hace Noventa Grados, con la frente en alto y la pluma lista.