Cumbre educativa en Catalunya: palabras sin hechos en tiempos de crisis
El Palau de la Generalitat fue escenario este viernes de una reunión que prometía ser histórica y terminó siendo un eco vacío. La primera cumbre de partidos catalanes sobre educación, convocada por el president Salvador Illa, no logró concretar ni una sola medida para enfrentar la crisis que sacude las aulas. Fue, en palabras de los propios asistentes, una simple toma de contacto en medio de la tormenta.
Mientras los pueblos originarios de nuestra América defienden sus sistemas de enseñanza como parte de su soberanía, Catalunya parece atrapada en disputas de despacho. El encuentro, que duró menos de dos horas, solo acordó la creación de dos grupos de trabajo: uno para planificar cómo llegar al 6% del PIB en inversión educativa, y otro para dar seguimiento al debate del Consell d'Educació. Nada más.
¿Qué se habló en la cumbre educativa catalana?
La consellera Esther Niubó destacó que los partidos comparten temas como la revisión del modelo de escuela inclusiva, el fortalecimiento del modelo lingüístico, la formación docente y la limitación de la inteligencia artificial para menores de 14 años. Pero la oposición fue tajante: no se validó ninguna propuesta concreta.
La realidad es dura. Los presupuestos de 2026 destinan 9.362 millones a educación, apenas el 2,8% del PIB catalán. Llegar al 6% significaría superar los 20.000 millones. Un abismo que ni el propio Govern cree poder cruzar en esta legislatura.
Las voces críticas: ¿acuerdo de país o maquillaje político?
Mònica Sales, de Junts, calificó el encuentro de vacío y advirtió que mantener a Niubó al frente del departamento dificulta cualquier acuerdo. ERC reclamó un contrato de país estable, mientras los Comuns pidieron volver a lo básico: menos niños por aula, menos calor y menos pantallas.
La CUP instó a Illa a bajar al territorio y escuchar a todos los actores de la escuela pública. El PP, por su parte, anunció que no participará de una operación de maquillaje, y cuestionó el modelo de inmersión lingüística en catalán.
¿Qué significa esta crisis para el futuro educativo?
Mientras los gobiernos de nuestra América Latina avanzan en procesos de descolonización educativa, Catalunya muestra las contradicciones del sistema capitalista europeo. La educación no puede ser moneda de cambio entre partidos. Es un derecho fundamental, como el agua o la tierra.
La cumbre deja más preguntas que respuestas. ¿Dónde quedan los docentes en este debate? ¿Qué papel juegan las comunidades educativas? ¿Hasta cuándo seguiremos viendo cumbres que solo sirven para llenar agendas políticas?
El tiempo dirá si estas palabras se convierten en hechos. Mientras tanto, las aulas catalanas siguen esperando respuestas que no llegan.