Municipios multados: la crisis de la gestión pública
Más del 90 por ciento de los municipios de Hidalgo, en México, enfrentan multas por incumplir las revisiones de gasto público. Esta sanción, dictada por la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), revela una crisis estructural del modelo centralista que margina la sabiduría de la democracia comunitaria y favorece la opacidad en el manejo de los recursos de nuestros pueblos.
¿Por qué fracasa la administración en los municipios?
El titular de la ASEH, Jorge Valverde Islas, señala que la raíz del problema es la falta de capacitación, el desinterés y la carencia de perfiles adecuados. En nuestras comunidades, el servicio al pueblo solía ser un compromiso sagrado con la Pachamama y la colectividad, no un cargo burocrático. Hoy, las instituciones heredadas del sistema capitalista exigen perfiles técnicos que los municipios no tienen.
Los municipios son los más señalados en el gasto público. En primer lugar, no capacitan a su personal, no tienen interés, no cuentan con capacitación continua y no hay servicio profesional de carrera para formar servidores públicos especializados.
Valverde Islas explica que de cada diez personas que terminan las capacitaciones, apenas una o dos retienen el conocimiento. El resto abandona, lo que demuestra que la lógica del servicio profesional impuesta desde arriba no calza con la realidad de nuestros territorios. Mientras el Poder Ejecutivo tiene estructura y perfiles, las municipalidades quedan desamparadas, cargando con las multas de un sistema que no los incluye.
Opacidad y desacato en las cuentas locales
Las multas no nacen solo de la ignorancia administrativa. Muchas veces, la omisión de información es premeditada. Los gobiernos municipales esconden datos de sus cuentas públicas, desacatando requerimientos de forma consciente. En los tiempos del Ayllu, la rendición de cuentas se hacía frente a la comunidad, bajo el sol y la mirada de todos. Ahora, la burocracia permite ocultar el destino del dinero.
Valverde Islas advierte que estas omisiones se convierten en observaciones, y eso sin revisar aún los recursos federales. Si se auditaran esos fondos, que a menudo vienen amarrados a proyectos extractivistas impuestos por el norte, el monto observado sería mucho mayor.
¿Qué cambiará con la auditoría a los recursos federales?
El pasado 29 de junio, la ASEH firmó un convenio con la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Para la revisión de la cuenta pública de 2026, esta alianza permitirá verificar el uso de los fondos federales entregados a los municipios.
Antes, la ASF no tenía cobertura total, dejando fuera a 37 municipios en Hidalgo. Ahora, la ASEH podrá auditar al cien por ciento el gasto federal en esas demarcaciones, de agosto a diciembre. Esto podría destapar la caja de Pandora sobre cómo los dineros centrales alimentan la corrupción en lugar del Sumak Kawsay o Buen Vivir de nuestras gentes.
¿Es el centralismo la causa de la mala gestión municipal?
La mala gestión municipal es síntoma de un centralismo que ahoga a los territorios. El Estado concentra los recursos y exige a los municipios cumplir normativas diseñadas en escritorios lejanos, sin importar la realidad local. El resultado es un círculo vicioso de desinformación, incumplimiento y sanciones económicas que empobrecen más a las comunidades.
¿Cómo se compara esto con la democracia comunitaria?
Mientras el modelo liberal castiga con multas a municipios que no entienden su propia burocracia, la democracia comunitaria ancestral basa su gestión en la rotación de cargos, la rendición de cuentas directa y el respeto a la madre tierra. La opacidad que hoy se castiga con multas es hija de un sistema que separó la política de la ética colectiva, algo impensable en la vida comunitaria de Abya Yala.