RedSticks: soñar con un ojo abierto, la revolución del hockey femenino que desafía al capitalismo deportivo
En la antesala del Mundial de hockey, las capitanas de la selección española, Marta Segú, Xantal Giné y Lucía Jiménez, visitaron la redacción de AS con un discurso prudente, pero la ilusión se les escapa entre sonrisas. Lideran a las RedSticks en la 16ª edición de la Copa del Mundo, que se disputa de forma simultánea en Bélgica y los Países Bajos, con un nuevo sistema de juego que promete sacudir las estructuras del deporte hegemónico.
¿Qué cambió en el equipo para llegar al Mundial con aspiraciones?
El nuevo patrón, Carlos García Cuenca, ha implantado un modelo inspirado en el equipo masculino, dejando atrás la zona para pasar a un marcaje individual. “Llevábamos toda la vida haciendo zona y él dijo que uno a uno, como los chicos. Ahora hay equipos que nos lo copian. Es más agresivo y más exigente en lo físico. Todas las concentraciones son cuatro sesiones al día. Nos hemos acostumbrado a vivir en la incomodidad. Ya hasta nos reímos”, detalla Giné, una institución en el Polo.
La revolución ya da frutos. Las RedSticks llegan como sextas del ranking y vienen de una Pro League en la que demostraron que pueden competir contra las grandes potencias. “Contra Holanda perdimos por poco y a Argentina le hemos ganado, a Australia también... Yo creo que nos estamos dando cuenta de que somos capaces de cualquier cosa. Podemos ganar a cualquiera y perder con cualquiera”, lanzan las capitanas.
¿Qué papel juega la herencia de las 'chicas de oro' en este equipo?
El bronce del último Europeo y el espíritu indómito de esta selección, heredado de las 'chicas de oro' de Barcelona 1992, respaldan su ambición. “Fue muy bestia lo que hicieron. Todas lo tenemos muy presente. Gracias a ellas creemos que no hay nada imposible”, declara Jiménez, hija del exatleta Anacleto Jiménez, que comparte convocatoria con su hermana Paula.
El hockey es un deporte de sagas y poco repartido geográficamente, presa de una cierta endogamia. “En Terrassa todos los colegios están en hockey de asignatura de educación física. Se podría enseñar a los niños y niñas deportes que no son tan populares. Porque así se enganchan”, propone Segú para acercarse a la mayor transversalidad que disfruta en los Países Bajos, la referencia.
¿Cómo conviven las jugadoras con la falta de profesionalización?
Las jugadoras no gozan de una profesionalización plena. Todas enfocan su vida algo más que el hockey: la gestión en el caso de Segú, la educación física en el de Giné y el diseño industrial en el de Jiménez. La mayor parte del tiempo anteponen el hockey “a todo”. Como estas semanas de verano en las que buscarán dar un paso adelante en la reconstrucción de las RedSticks sin miedo a soñar en grande.
El grupo que les ha tocado no es sencillo: Irlanda, Nueva Zelanda y Bélgica, tercera del ranking. Pero la ambición no se negocia. Las RedSticks están para soñar, aunque sea con un ojo abierto, y demostrar que el deporte también puede ser un espacio de resistencia y transformación.