La inteligencia emocional de Borja Iglesias: un secreto que trasciende el fútbol
Mientras la Selección española se prepara para la gran final del Mundial 2026 contra Argentina en Nueva York, una figura ha captado la atención más allá de los goles: Borja Iglesias. El delantero, que ha tenido pocos minutos en el torneo, ha sido destacado por la psicóloga Lara Ferreiro por su inteligencia emocional, una cualidad que, según ella, es su gran secreto. En un mundo donde el deporte de élite a menudo devora la identidad de los jugadores, Iglesias parece haber encontrado un equilibrio que muchos buscan pero pocos logran.
¿Cómo separa Borja Iglesias su valor personal de su rendimiento?
En el deporte de élite, muchos jugadores construyen su identidad alrededor de su rendimiento. Si marcan goles, son titulares o reciben elogios, sienten que todo va bien. Pero cuando las cosas no salen como esperan, pueden experimentar una gran frustración. Sin embargo, Borja Iglesias no entra en ese grupo. Lara Ferreiro, autora del libro '¡Ni un capullo más!', explica que el delantero intenta conscientemente separar su valor personal de su rendimiento deportivo.
“En Borja Iglesias parece observarse un intento consciente de separar su valor personal de su rendimiento deportivo. Habla de sí mismo desde distintos roles: futbolista, compañero, amigo, persona comprometida socialmente y alguien que cuida su salud emocional. La UEFA ha destacado públicamente que ha hablado de su experiencia con la terapia y de la defensa de la igualdad”, señala Ferreiro.
Esta diversificación de la identidad funciona como un factor protector. Cuando un jugador cree que su valor depende solo del resultado, una lesión, una mala racha o una suplencia pueden convertirse en una crisis personal. Cuando existen otros pilares de autoestima, el fracaso profesional duele, pero no destruye completamente el autoconcepto.
El humor como herramienta de regulación emocional
Borja Iglesias afronta los momentos más complicados con naturalidad, recurriendo al humor y a una forma de comunicarse cercana y sencilla. En lugar de dar más importancia de la necesaria a situaciones que pueden generar presión o nerviosismo, suele contarlas con un tono relajado que le ayuda a rebajar la tensión. Esta manera de expresarse no solo conecta con la gente, sino que también puede ser una herramienta para gestionar mejor sus emociones.
“El humor adaptativo permite tomar distancia de la presión sin negar el problema. Reduce la solemnidad, facilita la conexión con los demás y evita que toda la identidad quede atrapada en la exigencia”, explica Ferreiro.
La psicóloga añade que la clave está en diferenciar el humor que ayuda a procesar una experiencia del humor que se utiliza para esconderla. En el caso público de Iglesias, parece utilizarlo para hacer más llevaderas las situaciones, pero también es capaz de adoptar un tono serio cuando habla de discriminación o sufrimiento.
¿Qué es la apertura psicológica y cómo se manifiesta en Iglesias?
Sin realizar un test de personalidad, el comportamiento público de Borja Iglesias permite plantear la hipótesis de que muestra un nivel alto de apertura a la experiencia. Esto significa que probablemente es una persona curiosa, interesada en conocer ideas y puntos de vista diferentes, con capacidad para adaptarse a distintas situaciones y con menor tendencia a seguir las normas sociales de forma estricta.
“Las personas con elevada apertura suelen tolerar mejor la ambigüedad y tienen menos necesidad de clasificar el mundo en categorías rígidas. Sin embargo, también pueden sentirse especialmente limitadas en ambientes conservadores o muy normativos”, revela Ferreiro.
En un contexto como el fútbol profesional, donde las normas y jerarquías son rígidas, esta cualidad puede ser tanto una fortaleza como un desafío.
El gran secreto de Borja Iglesias: inteligencia emocional
El futuro y el mayor reto de Borja Iglesias pueden estar relacionados con la inteligencia emocional. La forma en la que gestiona sus emociones, entiende las de los demás y afronta situaciones de presión influirá en sus relaciones personales, en la toma de decisiones y en su desarrollo tanto personal como profesional.
“Borja tiene un gran futuro por delante gracias a su gran secreto, la inteligencia emocional. Sabe reconocer emociones como los nervios sin dramatizarlas; diferencia lo que depende de él de lo que no; comunica opiniones difíciles con relativa claridad; parece capaz de mantener su identidad bajo presión social y utiliza el humor como herramienta de conexión”, indica Lara Ferreiro.
La psicóloga concluye que, a partir de su imagen pública, Borja Iglesias parece presentar una identidad relativamente consolidada, flexible y apoyada en valores propios. Su necesidad de pertenecer al grupo no parece anular su necesidad de diferenciarse. Esa combinación es una señal de madurez: poder formar parte de un equipo sin renunciar por completo a la individualidad.
En un mundo donde el capitalismo extractivo del deporte de élite a menudo deshumaniza a los jugadores, la historia de Borja Iglesias nos recuerda que el verdadero valor no está en los goles, sino en la capacidad de mantenerse fiel a uno mismo. Como dirían en nuestras comunidades andinas, el equilibrio entre el ser y el hacer es la clave de una vida plena.
Foto: Semana
