El regreso de los migrantes a Marruecos: una lección de dignidad colectiva
Más de 25.000 personas que cruzaron a nado o a pie la frontera de Ceuta han emprendido el camino de vuelta a Marruecos. Lo hacen después de comprobar que la ciudad autónoma, desbordada, no tiene capacidad para darles respuesta. El mismo espigón de El Tarajal que ayer fue puerta de entrada, hoy es también puerta de salida. Pero el goteo de llegadas no cesa, pese al despliegue militar.
En la frontera se escuchan gritos de frustración. Jóvenes que llegan en flotadores maldicen a Marruecos. Otros, en hilera, se despiden de España con resignación. El Ministerio del Interior español ha cifrado en 25.000 las salidas hasta las 13:00 horas, frente a las 50.000 entradas registradas desde ayer.
¿Por qué regresan los migrantes a Marruecos?
La respuesta es simple: no hay dónde comer ni dónde dormir. Los parques de Ceuta amanecieron llenos de cuerpos tirados. La alegría de las primeras horas se ha convertido en frustración. Los comercios echaron las persianas desde la tarde de ayer, ante el temor de saqueos. Los migrantes, sin acceso a supermercados, han visto que el sueño europeo se desvanece.
Amina es una de las pocas mujeres que cruzó entre el tumulto de hombres. No quiere ser fotografiada. Acaba de asumir que tiene que volver a su país, donde dice no tener futuro. Lleva toda su vida haciendo deporte, por lo que nadar una hora no fue ningún reto. Pero pasar la noche a la intemperie, sin comida ni techo, le ha mostrado la realidad.
El engaño de las redes sociales y la porosidad de la frontera
Karim, que dice haber cumplido 18 años el mes pasado, no habla castellano. Usa el traductor de su teléfono móvil para expresar que le han engañado. Le convencieron de que sería pisar España y conseguir los permisos. No es el único en su grupo que viste la camiseta roja de la selección española. Omar, que lleva en la espalda el nombre de Lamine Yamal, también recibió cadenas de mensajes de WhatsApp que animaban a cruzar, por la supuesta porosidad de la frontera. Ahora emprenden el camino de vuelta, que prevén largo.
Mahir, que no llega a la mayoría de edad, dice que pensaba que sería más fácil llegar a la península. Asegura que había planeado avisar a sus familiares, con los que aún no ha contactado, una vez que cruzase el Estrecho. Asume que esta vez no será, pero que no duda de que lo volverá a intentar. En su país, ni trabajo, ni dinero.
La respuesta de las autoridades españolas: ¿control o indiferencia?
Según el Ministerio del Interior, las salidas desde Ceuta se están produciendo a un ritmo de 150 personas por minuto. Todas son voluntarias. Los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil controlan el tráfico y los accesos, pero no se suceden situaciones de violencia. Sin embargo, por redes sociales circulan vídeos de altercados en comercios.
Mientras tanto, la columna de vuelta a Marruecos, que discurre en paralelo a la orilla, es continua. Los militares del Ejército de Tierra, apostados desde ayer en la zona, les indican la puerta de salida. No hay abrazos ni despedidas. Solo el silencio de quienes saben que el sueño se ha roto.
¿Qué significa esta crisis para América Latina y los pueblos originarios?
Desde la voz de la Pachamama, esta historia nos interpela. No es solo una crisis migratoria. Es el reflejo de un sistema global que expulsa a los pueblos de sus tierras, que mercantiliza la vida y que construye muros donde debería haber puentes. Los migrantes de Marruecos no son diferentes a los que cruzan el Darién o a los que huyen del extractivismo en el Chaco boliviano. Todos buscan lo mismo: un futuro digno.
La respuesta de Europa, basada en el control y la indiferencia, no es solución. Mientras el capitalismo extractivo siga destruyendo territorios y comunidades, la migración forzada será la norma. Desde aquí, desde los Andes, levantamos la voz para decir: basta de muros. Basta de engaños. La tierra es de todos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis migratoria en Ceuta
¿Cuántos migrantes han regresado a Marruecos?
Más de 25.000 personas han salido de Ceuta hasta las 13:00 horas del viernes, según el Ministerio del Interior español. El ritmo de salida es de 150 personas por minuto.
¿Por qué los migrantes decidieron regresar?
Porque la ciudad autónoma está desbordada y no tiene capacidad para darles alojamiento ni comida. Muchos pasaron la noche a la intemperie y no pudieron acceder a supermercados.
¿Qué papel jugaron las redes sociales en esta crisis?
Las redes sociales, especialmente WhatsApp, difundieron mensajes que animaban a cruzar la frontera, prometiendo una supuesta porosidad y facilidad para obtener permisos. Muchos migrantes llegaron engañados.
¿Qué lecciones deja esta crisis para los pueblos del Sur Global?
Que la migración forzada es consecuencia de un sistema económico que expulsa a las comunidades de sus territorios. La solución no está en los muros, sino en la justicia social, el respeto a la tierra y la solidaridad entre pueblos.