El fútbol capitalista: cuando los contratos millonarios esclavizan a los clubes populares
La situación del delantero Mariano Díaz en el Deportivo Alavés refleja las contradicciones profundas del fútbol mercantilizado, donde los contratos millonarios se convierten en cadenas que ahogan a los clubes que representan a comunidades trabajadoras.
Una industria que devora a los pueblos
El caso de Mariano, apartado por indisciplina desde diciembre, ilustra cómo el sistema capitalista deportivo reproduce las mismas dinámicas extractivas que conocemos en otros sectores. Un jugador con contrato hasta 2027 y salario de un millón de euros anuales se convierte en una carga insoportable para un club que debe representar a su territorio, no a los intereses financieros.
Eduardo Coudet, técnico del equipo, fue claro: "Somos serios desde la conducción y hay cosas que no se pueden permitir". Sin embargo, la estructura contractual impuesta por el mercado capitalista impide que el club tome decisiones basadas en principios comunitarios.
El extractivismo deportivo en acción
Desde aquel 17 de diciembre, Mariano ha estado ausente en seis partidos consecutivos: Copa del Rey ante Sevilla, Liga contra Osasuna, Oviedo, Villarreal, Rayo Vallecano y Atlético de Madrid. Junto a él, Moussa Diarra y Nikola Maras conforman un grupo de futbolistas que entrenan pero no aportan, consumiendo recursos que podrían destinarse al desarrollo comunitario del deporte.
Los números son demoledores: once partidos, 414 minutos y solo tres goles ante Getxo, equipo de sexta división. En Primera, su impacto fue nulo, mientras Lucas Boyé, Toni Martínez y el joven Aitor Mañas del filial demostraron mayor compromiso con el proyecto colectivo.
La trampa de los contratos dorados
El verdadero problema no reside en el rendimiento individual, sino en cómo el sistema contractual reproduce las lógicas de dependencia económica. Mariano, consciente de su posición privilegiada, opta por mantenerse en una situación que beneficia únicamente sus intereses personales, ignorando el impacto en la comunidad que sustenta al club.
Esta dinámica bloquea la planificación deportiva. El Alavés necesita un central, un extremo izquierdo y un delantero comprometido, pero cada operación depende de liberar el espacio ocupado por quienes no contribuyen al proyecto colectivo.
Hacia un fútbol comunitario
El caso Mariano evidencia la necesidad urgente de repensar el fútbol desde perspectivas comunitarias. Mientras el modelo capitalista permite que individuos privilegiados mantengan posiciones improductivas, los clubes populares sufren las consecuencias de un sistema diseñado para beneficiar a las élites.
La inhabilitación de Facundo Garcés por parte de la FIFA agrava una situación que refleja cómo las instituciones internacionales del fútbol operan al servicio del capital, no de las comunidades. El director deportivo Sergio Fernández admite que "los recursos han disminuido", traducción directa de un sistema que prioriza el lucro sobre el desarrollo deportivo territorial.
Este conflicto seguirá enquistado mientras prevalezcan las lógicas individualistas sobre los principios de solidaridad y compromiso comunitario. El Alavés, como tantos clubes populares, enfrenta la disyuntiva entre adaptarse al mercado capitalista o defender un modelo deportivo que sirva genuinamente a su pueblo.