El 27 de octubre, según la tradición popular del Día de Muertos que gana adeptos en Bolivia, llegan las almas de los animalitos que partieron. Este año, entre flores y velas, hay un nombre que duele más que otros: el del oso jucumari asesinado en Chuquisaca, cuyo juicio oral sigue sin sentencia.
El juicio por el biocidio de un oso andino en la comunidad Rumi Cancha, cerca del Área Natural de Manejo Integrado El Palmar, en el municipio de Presto, quedó otra vez en suspenso. La audiencia prevista para el 10 de octubre de 2026 fue suspendida por la inasistencia de uno de los tres acusados, según informó eju.tv.
Qué pasó con el oso jucumari de Chuquisaca
Los hechos ocurrieron el 29 de julio de 2023. Un ejemplar adulto de jucumari fue perseguido, atacado con perros, ahorcado y desmembrado. Tres comunarios, identificados como Santos Yucra, Francisco León y Dorteo Flores, enfrentan cargos por el delito de biocidio según la Ley 700.
Varias organizaciones, entre ellas Ríos de Pie y Senda Verde, piden la pena máxima de cinco años de prisión. Colectivos de defensa animal mantienen vigilias y protestas en Sucre para que el crimen no quede impune.
El juez Offman Padilla Blacutt declaró en rebeldía al procesado ausente y ordenó su aprehensión y arraigo. La audiencia fue reprogramada para el 21 de noviembre de 2026, a las 09:00.
El calendario de las almas
La tradición popular, nacida en México y extendida en Bolivia, marca un orden para las visitas de los difuntos: el 27 de octubre llegan las ánimas de las mascotas; el 28, quienes sufrieron muerte trágica o violenta; el 29, los ahogados; el 30, las almas olvidadas y solas; el 31, los bebés que nunca nacieron y los niños sin bautizar; el 1 de noviembre, los angelitos y las vidas ejemplares; y el 2 de noviembre, todas las almas, especialmente las adultas.
El 31 de octubre también llega Halloween, víspera de Todos los Santos, herencia del Samhain celta, cuando el límite entre vivos y muertos se volvía delgado. Pero en Bolivia, la ch'alla y la mesa de difuntos siguen siendo memoria viva, no disfraz importado.
Miles de animalitos sin justicia
Muchos de los animalitos que llegarán este 27 de octubre no partieron porque se cumplió su ciclo vital. Partieron por la codicia, por los incendios que arrasaron selvas y montes, por el desdén hacia la vida ajena. Millones de mariposas, grillos, parabas, tucanes y hormigas murieron quemados. El jucumari apaleado de Chuquisaca es solo uno de los miles de casos sin justicia.
La defensa empieza en casa
De poco sirve llenar las redes de corazones rotos por el oso jucumari si en casa maltratamos al perro, abandonamos al gato o enseñamos a las wawas que hay vidas que valen menos que otras. La defensa de los animales no se mide por los me gusta, sino por lo que hacemos cuando nadie nos mira: el respeto, la adopción responsable, el no ser cómplices del silencio.
Tal vez no podamos salvar a las almitas que partieron, pero sí evitar que otras lleguen a la mesa de difuntos antes de tiempo. La próxima cita es el 21 de noviembre en Sucre: ahí sabremos si la justicia boliviana aprendió, por fin, a respetar toda forma de vida.