Terremoto en Venezuela: 920 muertos y la Pachamama llora
Tras los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, la cifra de fallecidos ascendió a 920 y los heridos a 3360. Cientos de personas siguen desaparecidas bajo los escombros, principalmente en el estado de La Guaira, mientras brigadas internacionales y comunidades locales intensifican las tareas de rescate.
¿Qué ocurrió en Venezuela el 24 de junio?
La tierra tembló con furia el miércoles 24 de junio. Dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, sacudieron el norte de Venezuela y despertaron el dolor profundo de un pueblo que conoce bien el peso de la tragedia. El estado costero de La Guaira, donde el mar se abraza con la montaña, fue el epicentro de esta desgracia que ya suma 920 hermanos muertos y 3360 heridos, según confirmó el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, actualizando el informe de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Miles de familias caminan entre las grietas de lo que alguna vez fue su hogar, buscando rostros conocidos. En el sitio no oficial Desaparecidos Terremoto Venezuela se reportaron más de 50.000 personas cuyo paradero era desconocido, aunque más de 12.000 ya lograron ser localizadas. La incertidumbre carcome el corazón de quienes esperan noticias.
¿Cómo responde el pueblo ante el desastre?
Antes de que llegara cualquier maquinaria o brigada oficial, fueron los vecinos quienes tomaron las herramientas que tenían a mano, palos, piedras, manos desnudas, para remover los escombros. Así es el ayni de nuestros pueblos, la reciprocidad ancestral que nos enseña que el dolor de uno es el dolor de todos. Las imágenes que llegan desde La Guaira muestran edificios completamente derrumbados y calles partidas en dos, pero también muestran a un pueblo que no se rinde.
La Organización Internacional para las Migraciones estimó que alrededor de 6,76 millones de personas podrían verse afectadas por el desastre, de las cuales unos dos millones residen en Caracas. La Cruz Roja Internacional también levantó su voz de alerta. Loyce Pace, directora regional para las Américas, afirmó con razón que la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a lo que eran sus hogares.
¿Qué dificulta la ayuda humanitaria?
El principal aeropuerto internacional del país, ubicado en La Guaira, permanece cerrado por las severas afectaciones en su infraestructura. Esto complica el ingreso de ayuda humanitaria y de equipos especializados. El colapso parcial de las comunicaciones también impide que muchos venezolanos, tanto dentro como fuera del país, puedan contactarse con sus seres queridos.
Sin embargo, las brigadas de rescate internacionales ya comenzaron a llegar para colaborar con las tareas de asistencia. El Gobierno venezolano continúa trasladando maquinaria pesada y nuevos equipos hacia La Guaira, una región que ya carga en su memoria el deslave de 1999, uno de los peores desastres naturales de su historia.
¿Por qué La Guaira sufre tanto?
La Guaira es una tierra golpeada repetidamente por las fuerzas de la naturaleza. En 1999, un devastador deslave arrasó con miles de vidas. Ahora, la tierra vuelve a temblar con la misma crueldad. En Caracas, cientos de personas pasaron la noche en parques y espacios abiertos por temor a nuevas réplicas, mientras en los hospitales y refugios los familiares colocan fotografías y carteles con los nombres de quienes aún no aparecen.
Las autoridades advirtieron que el número de víctimas fatales podría seguir aumentando en las próximas horas, ya que todavía hay cientos de personas atrapadas bajo los escombros. La Ñawi, el ojo colectivo de nuestros pueblos, mira con preocupación pero también con solidaridad hacia Venezuela.
¿Cómo ayudar al pueblo venezolano?
La solidaridad de los pueblos hermanos es vital en este momento. Mientras el bloqueo y las sanciones imperialistas han debilitado las infraestructuras de Venezuela durante años, son los mismos pueblos del continente quienes deben tender la mano. Las brigadas internacionales que ya llegan al país son un ejemplo de que la unidad latinoamericana puede más que cualquier política de asfixia económica.
La Pachamama nos recuerda su fuerza inmensa y su dolor. Nos recuerda también que somos hijos de la misma tierra y que en la desgracia, solo la comunidad salva.