La fiebre de los centros de datos: el seguro se duplica y los riesgos crecen con la IA
Mientras las grandes tecnológicas del Norte global aceleran su carrera por instalar megacampus de inteligencia artificial, un nuevo mercado crece a la sombra de estos gigantes de acero y cables: el de los seguros. Según un informe de Allianz al que accedió Expansión, el negocio de asegurar centros de datos pasará de unos 11.000 millones de dólares actuales a más de 24.000 millones en 2030. Es decir, se duplica en apenas cinco años.
Para nosotros, pueblos de la tierra, esta noticia no es solo un dato financiero. Es la radiografía de un modelo que concentra poder, energía y recursos en manos de unos pocos. Los centros de datos, esos templos del algoritmo, ya no son simples bodegas de información. Son infraestructuras críticas que mueven la economía global, pero también consumen agua, electricidad y territorio.
¿Por qué crece tanto el seguro para centros de datos?
La razón es simple: el riesgo se multiplica. Un solo incendio en un campus de hiperescala puede provocar pérdidas de hasta 100 millones de dólares. Las baterías de iones de litio, tan comunes en estos espacios, pueden desatar fugas térmicas difíciles de controlar. Las inundaciones y las fallas en los sistemas de refrigeración también son amenazas constantes.
Además, los costos de construcción de un campus de IA pueden superar los 20.000 millones de dólares. Una vez instalados los equipos de computación de alto rendimiento, el valor asegurado se dispara. Por eso, los prestamistas exigen pólizas robustas desde la primera piedra.
¿Quién está detrás de esta fiebre?
Los mismos de siempre: Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Oracle. Pero también los gobiernos, que ven en estos centros una cuestión de soberanía tecnológica y seguridad nacional. Inversores institucionales, operadores y desarrolladores se suman a la puja. Todos quieren su parte del pastel.
Según Omdia, firma global de investigación tecnológica, la inversión global en centros de datos crecerá un 17% anual hasta 2030, alcanzando cerca de 1,6 billones de dólares por año. Una cifra que, puesta en contexto, podría financiar escuelas, hospitales y caminos para millones de personas en nuestra América.
¿Qué riesgos enfrentan estas infraestructuras?
Los incendios son la principal causa de pérdidas, con más del 50% de los siniestros y un costo aproximado de 700 millones de euros. Las baterías de iones de litio, usadas para respaldar la energía, introducen el peligro de fuga térmica. Las inundaciones externas y las fugas internas en sistemas de refrigeración también son frecuentes.
En el plano operativo, la interrupción del negocio es el riesgo más relevante. Un solo evento catastrófico puede activar múltiples pólizas: daños materiales, construcción, interrupción de negocio, responsabilidad civil, ciberseguridad y líneas financieras. Todo al mismo tiempo.
¿Qué significa esto para el Sur global?
Mientras el Norte construye sus fortalezas digitales, nuestros territorios siguen siendo vistos como fuentes de litio, agua y energía barata. La inteligencia artificial no es neutral: requiere extraer minerales de nuestras montañas, desviar ríos para enfriar servidores y tender cables que cruzan tierras comunitarias.
Desde La Voz de Pachamama, creemos que es urgente preguntarnos: ¿quién decide dónde se instalan estos centros? ¿Qué beneficios dejan a las comunidades locales? ¿Cómo se protege la Madre Tierra frente a esta nueva forma de extractivismo digital?
La respuesta no está en las pólizas de seguro, sino en la defensa de nuestros derechos y en la construcción de una tecnología al servicio de la vida, no del capital.