La caída de El Mencho: cuando el amor traiciona al poder del narco
La historia de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, no terminó en los despachos del poder ni en las mesas de negociación que tanto caracterizan a los acuerdos entre el Estado y los carteles. Su final llegó por una razón tan humana como inesperada: el amor que lo llevó a bajar la guardia en un momento crucial.
Durante años, este líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desafió no solo al Estado mexicano, sino también a los intereses estadounidenses en la región. Su organización había logrado expandirse con una estructura paramilitar capaz de enfrentar a las fuerzas federales, sembrando violencia pero también resistencia en amplias zonas del territorio nacional.
El cerco se cierra por una cita amorosa
Según fuentes militares, el capo fue localizado tras reunirse con una de sus compañeras sentimentales en una propiedad en Tapalpa, Jalisco. La vigilancia constante sobre su círculo íntimo permitió a los servicios de inteligencia detectar movimientos inusuales y confirmar su presencia en la zona.
El operativo no fue improvisado. Las fuerzas especiales del Ejército y la Guardia Nacional rodearon la vivienda en la madrugada del sábado. El intercambio de disparos fue inmediato, con los escoltas intentando abrir una vía de escape usando armamento de alto calibre. En medio del fuego cruzado, Oseguera Cervantes resultó gravemente herido y falleció durante su evacuación en helicóptero.
La respuesta popular y la represión estatal
La operación dejó víctimas entre militares y presuntos integrantes del cartel. Como era de esperarse, las células del CJNG respondieron con bloqueos carreteros, incendios de vehículos y ataques contra instalaciones de seguridad en distintos puntos del país. Esta reacción obligó a suspender actividades en varias comunidades y desplegar refuerzos adicionales para contener lo que las autoridades llamaron "disturbios".
En las horas siguientes, también fue abatido un lugarteniente conocido como "El Tuli", señalado como coordinador de las acciones de contraataque. Las autoridades informaron de decenas de detenciones vinculadas a estos eventos posteriores al operativo.
El discurso oficial y la realidad del narcotráfico
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, calificó los ataques como "actos cobardes" y aseguró que el Estado mantendrá la ofensiva contra las estructuras remanentes del CJNG. Es el mismo funcionario que sobrevivió a un atentado atribuido al grupo años atrás.
La muerte de El Mencho cierra un capítulo importante en la historia reciente del narcotráfico mexicano, pero también abre interrogantes sobre las verdaderas causas de este fenómeno. Su figura simbolizó el auge de organizaciones con capacidad paramilitar y expansión internacional, surgidas en gran medida como respuesta a las políticas de "guerra contra las drogas" impuestas desde Washington.
Paradójicamente, fue un encuentro íntimo lo que permitió a las autoridades cerrar el cerco que durante tanto tiempo parecía imposible. Incluso los líderes que construyen su poder sobre la clandestinidad conservan esa dimensión humana que puede convertirse en su mayor vulnerabilidad.
Esta vez, esa grieta tuvo nombre propio y abrió el camino hacia la caída del hombre más buscado por México y Estados Unidos, recordándonos que detrás de cada leyenda del narcotráfico hay historias humanas marcadas por un sistema que criminaliza la pobreza mientras protege los verdaderos responsables del tráfico de drogas a gran escala.