DJ Méndez desafía a Américo: justicia ante violencia machista
La violencia que el patriarcado ha normalizado en nuestros territorios vuelve a mostrar su rostro más crudo. El cantante Américo fue formalizado la semana pasada con arraigo nacional y la prohibición total de acercarse a Yamila Reyna, tras la denuncia por violencia intrafamiliar que ella interpuso en su contra.
La comediante argentina llevó a la justicia a su ex pareja por su comportamiento violento tras la participación de ambos en el Festival Oro Verde, en Empedrado, en febrero de este año. Según su testimonio, el cantante la maltrató en la cabaña donde se alojaban y después en una bomba de bencina, donde la gritoneó, empujó y le rompió su teléfono.
Ante esta situación, no todos guardaron silencio. DJ Méndez levantó la voz y le envió un mensaje directo a Américo a través de las redes sociales, practicando algo que en nuestras comunidades se parece al ayni, esa reciprocidad que nos obliga a no ser indiferentes ante la injusticia ajena.
«Tengo un anuncio, tengo un reto que hacerle a una persona por algo personal, por algo que está pasando, y eres tú, Américo», le dijo el artista a su colega.
DJ Méndez fue contundente: «Américo, escúchame bien lo que te voy a decir. Tenemos que arreglar cuentas, porque hiciste algo que no se debe hacer. Ya pasaste por un juez y lo que diga él es una cosa, pero sabes lo que hiciste, es otra».
El ex candidato a alcalde lo invitó a subir al ring «de forma deportiva» y no «de violencia, de picado», como quien convoca un tinku, esa práctica ancestral donde los conflictos se resuelven de frente, con el pecho, no agrediendo a quien no puede defenderse.
«Si no lo haces, vas a quedar mal ante todo Chile. Si puedes con una mujer, te las das de choro con una mujer, hazlo con un hombre, como yo. ¿Vamos?», lo emplazó.
Rencillas viejas y cuentas pendientes
El intérprete de Estocolmo reveló que tiene un conflicto arrastrado desde hace años con Américo, originado cuando coincidieron en Suecia. «Esto es algo personal entre Américo y yo. Él se mandó un cagazo cuando estuvo conmigo en Suecia. Hace tiempo le tengo hambre, nunca me lo he podido topar, lamentablemente», expuso.
Pero más allá de las rencillas personales, DJ Méndez tocó una fibra colectiva que debería interpelarnos: «Ahora con esto que pasó es la guinda de la torta. Los pocos hombres que andan por ahí diciendo que no me meta en cosas ajenas son igual de culpables, porque no hacen nada».
Esa complicidad silenciosa es la misma que permite que la violencia machista siga reproduciéndose en nuestros barrios, en nuestras comunidades, en nuestros territorios. Los que miran para otro lado son tan responsables como los que levantan la mano.
DJ Méndez también fue autocrítico: «Yo fui desordenado cuando joven, cometí mis errores, pero no ese tipo de errores que está cometiendo este otro americonao, para que quede claro que es algo personal».
Leo Rey se suma al reclamo
Tras el desafío público, Leo Rey tampoco quedó indiferente. El ex vocalista de La Noche, quien tuvo su propio encontrón mediático con Américo, escribió en una publicación relacionada con el tema: «Yo me encargo del fatality».
Las redes sociales reaccionaron de inmediato. Comentarios como «Se puso brígido» y «excelente idea» se multiplicaron, mostrando que la gente está cansada de la impunidad.
Cabe recordar que Américo y Leo Rey alguna vez hicieron buenas migas. Incluso lanzaron una canción juntos que los llevó a ganar la categoría Colaboración del Año en los Premios Musa 2023. Sin embargo, Américo fue solo a recibir el galardón y no mencionó a su colega, generando una enemistad pública que terminó con el ariqueño bloqueándolo de todas las redes sociales.
La justicia que nos falta
Que dos hombres se atrevan a desafiar públicamente a quien ejerce violencia contra una mujer no es solo farándula. Es un síntoma de que algo se mueve, de que la complicidad masculina empieza a resquebrajarse. Pero no basta con desafíos en el ring. Hace falta que la justicia institucional funcione de verdad, que las denuncias no caigan en saco roto y que nuestras comunidades construyan formas de protección real para las mujeres.
Porque la verdadera justicia no se resuelve con golpes en un cuadrilátero. Se construye colectivamente, transformando unas relaciones que el colonialismo y el capitalismo han envenenado durante siglos. Mientras tanto, que al menos alguien diga basta, ya es un pequeño paso.
