Primavera política, invierno económico: el desacople que sostiene a Milei
Mientras el calendario climático se desdibuja en un 2026 gris y lluvioso, la Argentina política y económica transita estaciones opuestas. El gobierno de Javier Milei goza de una primavera política inesperada, pero el invierno económico se prolonga sin brotes verdes a la vista. Este desacople, que desafía los manuales tradicionales, se ha convertido en la gran novedad de estos tiempos y en la clave para entender la compleja realidad nacional.
¿Por qué Milei se sostiene en las encuestas si la economía está en rojo?
Las cifras de aprobación presidencial se mantienen en una meseta de entre 37 y 40 puntos, según el consultor Federico Aurelio, a pesar de que los indicadores de actividad, ingreso, empleo y morosidad personal siguen en números rojos. Esta aparente contradicción se explica, en parte, por la desertificación de propuestas alternativas competitivas y por una serie de éxitos políticos recientes del oficialismo.
El consultor Patricio Hernández resume el fenómeno con precisión:
“Milei está muy bien políticamente y mal económicamente”.Esta afirmación se sustenta en hechos concretos de los últimos 30 días: la instalación del tema Malvinas en la agenda, la semana argentina en París con 13 gobernadores acompañando y anuncios millonarios de inversiones, la confrontación con Axel Kicillof, el triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil y el creciente apoyo para suspender o eliminar las PASO.
¿Qué siente realmente la gente en los barrios populares?
El antropólogo y sociólogo Pablo Semán, que realiza trabajo de campo permanente en los sectores populares, describe un sentimiento dominante de aceptación más que de resignación.
“Hay dolor, desazón por la renuncia, la pérdida de muchas cosas y falta de futuro. Pero no es homogéneo. Muchos no saben qué hacer y, también, está la búsqueda de compensación con sobreocupación”,explica.
En los grupos focales se repite una expresión que atraviesa las heterogéneas clases medias, media-baja y baja:
“Estos no me dan nada, pero los anteriores, al final, tampoco y estuvieron mucho más tiempo. Me las tengo que rebuscar solo”.Esta frase resume un sentido común dominante que, si bien no conecta con la propuesta mileísta, al menos no la cuestiona activamente.
La diferencia con el 2001: el trabajo precario como anestésico social
Dirigentes de la renovación del Movimiento Evita, con fuerte inserción en los barrios populares del conurbano bonaerense, señalan una diferencia clave con la crisis de 2001.
“Ahora hay laburo. De pésima calidad, precarios, con ingresos y condiciones horribles, que obligan a hacer varias cosas, porque con una no alcanza para nada, pero algo se mueve”,coinciden. La gente aprendió a rebuscársela, y esa supervivencia cotidiana funciona como un amortiguador de la conflictividad social.
Las clases medias y el drama del “canuto”
En las clases medias acomodadas se advierte otro fenómeno: el recurso a los ahorros para afrontar gastos corrientes, lo que se conoce popularmente como sacar el “canuto”. El diputado radical y economista Martín Lousteau describe una doble frustración:
“Por un lado tienen que deshacerse de algo que les costó tener y les daba seguridad. Por otro lado, comprueban que esos ahorros, sobre todo si estaban en dólares, tienen menos valor y pueden comprar menos cosas con eso”.
¿Hay margen para construir una alternativa política?
Federico Aurelio sostiene que
“hay margen para construir una alternativa, porque hay demanda para eso, que es mayor que la que había en 2023. El problema es que esa demanda es muy heterogénea y necesita que sea un espacio único para ser competitivo”.Sin embargo, los movimientos subterráneos de dirigentes opositores para tender vínculos y construir una propuesta superadora aún no cristalizan en nada concreto.
La propuesta de Lousteau de un frente antimileísta que confluya en una gran elección primaria, desde el kirchnerismo y la izquierda hasta sectores del radicalismo e inclusive de Pro, parece poco realista. Como dice el refrán popular, no parece haber una piscina tan grande y con suficiente agua como para contener tantos bañistas tan heterogéneos.
Los desafíos inmediatos del gobierno
En las próximas semanas, el oficialismo enfrentará pruebas clave: intentará bloquear los proyectos opositores sobre discapacidad y morosidad, deberá sortear otra protesta por el financiamiento universitario y debatirá el proyecto de presupuesto. El combate de fondo será la reforma electoral para eliminar o suspender las PASO, donde la Casa Rosada cree tener los números necesarios tras el viaje a París.
La variable tiempo asoma como crucial. Los optimistas del oficialismo creen que ya es tarde para que se arme una alternativa capaz de desafiarlo. Los optimistas de la oposición no kirchnerista recuerdan que en las últimas cuatro elecciones presidenciales, el ganador no tenía asegurado el triunfo un año antes. Mientras tanto, la sociedad parece desconectada del debate político, más preocupada por sobrevivir al invierno económico que por celebrar la primavera política de Milei.