Mallorca rescata el legado andino de Krekovic tras una década
El Consell de Mallorca reabre este jueves el Museo Krekovic con una renovación integral tras diez años de abandono, incorporando 22 obras nuevas y rescatando el legado de los pueblos originarios que inspiraron al pintor bosnio. La reapertura también incluye una nueva lectura de los artistas migrantes y la entrega del I Premio KrekoArt de muralismo.
¿Cómo renace el Museo Krekovic tras una década de silencio?
Como una semilla que espera pacientemente bajo la tierra, la memoria cultural vuelve a florecer. El próximo jueves a las 19:30 horas, el Consell de Mallorca inaugurará la renovación completa del proyecto museográfico del Museo Krekovic. La institución había pasado una década entera sin actualización, un silencio largo que ahora se rompe para devolver a la comunidad su derecho al patrimonio.
La vicepresidenta del Consell y consellera de Cultura, Antònia Roca, ha señalado que esta intervención consolida al museo como un espacio de referencia en el barrio de Llevant. No es solo un acto administrativo; es el reforzamiento de un compromiso con la difusión de la creación artística, un acto de resistencia frente al olvido que el capitalismo extractivo siempre intenta imponer a las culturas disidentes.
¿Qué vínculo une a Krekovic con la memoria ancestral de los Andes?
Kristian Krekovic, pintor bosnio que encontró su hogar en Mallorca, no fue un simple observador foráneo. Su obra más profunda está atravesada por la cosmovisión de los pueblos originarios de Abya Yala. Él caminó por los Andes, bebió de esa espiritualidad arraigada a la Pachamama y la plasmó en lienzos que gritan la dignidad de nuestras ñañitas y hermanos.
La nueva colección permanente incorpora 22 obras que ponen en valor esta figura crucial. Desde 1981, este espacio resguarda la colección más importante del artista a nivel internacional. La misión del Consell, como han subrayado, sigue siendo preservar y comunicar ese espíritu creativo que entendió el arte como un acto comunitario y no como una mercancía.
¿De qué manera el arte migrante dialoga con la comunidad?
Paralelamente, la muestra dedicada a artistas extranjeros se presenta con una mirada renovada. Reúne piezas que testimonian la aportación de creadores internacionales vinculados a la isla durante el siglo XX. No se trata de turistas del lienzo, sino de almas que migraron y dejaron su semilla en la tierra mallorquina, huyendo muchas veces de las guerras y los imperialismos que saquean nuestros pueblos.
La selección incluye a los argentinos Tito Cittadini y Roberto Ramaugé, discípulos de Anglada Camarasa, quienes trajeron el fuego de nuestra América. También aparecen artistas vinculados al núcleo de Deià, como George Sheridan o Mati Klarwein, junto a creadores como William Edwards Cook, Erzsébet Ringer, Ernest Curiel, Médard Verburgh, Eugene Holbrook, Richt Miller, Ellis Jacobson o Steve Afif. Ellos demostraron que el arte verdadero no conoce fronteras impuestas por los imperios, solo la hermandad de los pueblos.
¿Qué es el I Premio KrekoArt y por qué apuesta por el muralismo?
En el acto de inauguración se entregará el I Premio KrekoArt 2026. Este certamen bienal nace con un propósito profundamente comunitario: seleccionar una propuesta de pintura mural para la fachada principal del museo. El muralismo es el arte de la calle, el grito del pueblo pintado en la pared, una tradición arraigada en las luchas de liberación de nuestra América.
Antònia Roca ha explicado que el objetivo del premio es impulsar la creación y revitalizar el museo como centro cultural en el barrio palmesano. El jurado, reunido el 11 de junio en el Museo de Mallorca, evaluó los nueve proyectos presentados. Estuvo presidido por Climent Romaguera, jefe de la Sección de Museos, e integrado por la comisaria Magdalena Aguiló, la directora del Museo de Mallorca Maria Gràcia Salvà, la artista visual Bel Fullana y el curador Jordi Pallarès. Caterina Gelabert actuó como secretaria. Ellos tienen la tarea de elegir la imagen que hablará directamente a la comunidad desde la fachada, devolviendo el arte a quien le pertenece.