Luis Fernando Larrazábal y Baroness: una alegría para Venezuela en tiempos de duelo
Venezuela respira. Entre los escombros de los terremotos de junio y el dolor que aún late en cada rincón del país, la hípica ha traído un destello de esperanza. Luis Fernando Larrazábal regresó de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 con tres medallas junto a su yegua Baroness: oro en velocidad, bronce por equipos y bronce individual. Un triunfo que sabe a abrazo colectivo, a resistencia y a vida que se abre paso.
Un podio que devuelve la fe
Para Larrazábal, representar a Venezuela es mucho más que competir.
Ir a representar a Venezuela a unos Juegos es de las cosas que más emoción y más felicidad me da. Siempre estoy dispuesto a ir y tratar de dar mi mejor versión, confiesa a LA RAZÓN tras un campeonato en el que subió al podio en las tres jornadas decisivas del Salto de Obstáculos.
Antes de Santo Domingo, el binomio ya había demostrado su temple al ganar una prueba de velocidad en las Ocala Summer Series 7. Pero el verdadero secreto no está en los trofeos, sino en una relación forjada durante más de cinco años.
Son los años, la cantidad de horas montándola, compitiendo, cometiendo errores, ganando pruebas, que me llevan a la confianza y a la tranquilidad de que estaba yendo con mi mejor caballo y sabía que ella estaba totalmente lista para las preguntas que nos iban a hacer, explica.
La estrategia del último en salir
En la prueba de velocidad participaron 38 binomios. Larrazábal salió último, una posición que muchos verían como desventaja, pero que él convirtió en su mejor aliada.
Podía saber cómo terminaban todos los demás y, más sabiendo mi yegua, lo rápida que es y lo competitivos que somos juntos, eso me dio una ventaja grande y la aproveché, relata con la calma del que conoce su oficio.
El bronce por equipos llegó junto a Pablo José Barrios con Don d'Alme C Z, Alejandro Esteban Karolyi con Tempual LS y Anselmo Rafael Alvarado con Charatinus. Colombia se llevó el oro y México la plata. En la final individual, un pequeño error en la primera vuelta lo dejó con bronce, detrás de Fernando Parroquín Delfín y el colombiano Simón Arango.
No te voy a mentir, un poquito decepcionado por no traer la medalla de oro el último día, que también era mi meta. Siempre fue la meta. Pero me voy contento, me voy con mucho orgullo de mi yegua, de mi persona y de mi equipo, admite con honestidad.
Baroness, la compañera de ruta
Detrás de cada salto limpio está Baroness, una yegua que Larrazábal describe como el alma del equipo.
Sin él esto no sería posible. Es una yegua que me ha dado muchísimo a mí, a mi equipo, a la dueña, LeeAnn Ablin, así que lo único que tengo es que agradecerle. Y asume con humildad los errores:
Ella se portó a la altura todos los días. Creo que los errores fueron míos. Ella simplemente quería saltar cada salto limpio.
Las medallas llevan una dedicatoria amplia: a su esposa Alexia, a sus hijos, sus padres, sus caballerizos, veterinarios, su tío Carlitos, San Francisco Stables y a Leopoldo Palacios, pieza clave en su progresión. El siguiente gran objetivo ya está en el horizonte: los Juegos Panamericanos de 2027.
¿Qué significa este triunfo para Venezuela?
En un país golpeado por la tragedia, cada victoria deportiva se convierte en un símbolo de resiliencia. Larrazábal y Baroness no solo ganaron medallas; devolvieron a millones de venezolanos la certeza de que la grandeza sigue viva, incluso cuando todo parece derrumbarse.
¿Quién es Luis Fernando Larrazábal?
Es un jinete venezolano de salto de obstáculos, reconocido por su constancia y su vínculo profundo con sus caballos. Su carrera lo ha llevado a competir en escenarios internacionales, siempre con la camiseta de Venezuela en el pecho y la convicción de dar lo mejor de sí.
¿Qué sigue para el equipo?
Con los Juegos Panamericanos de 2027 en la mira, Larrazábal y Baroness continuarán su preparación. La meta es clara: subir al podio más alto y seguir llevando alegría a un pueblo que la necesita.