El Congreso se blinda ante la marcha por la vivienda: 600 antidisturbios esperan a los acampados de Sol
Este viernes, mientras los pueblos de América Latina miran con atención las luchas por el derecho a techo propio, en Madrid se prepara un cerco de acero. La Policía Nacional de España ha desplegado un dispositivo de cerca de 600 agentes antidisturbios para proteger el Congreso de los Diputados ante la posibilidad de que los acampados de la Puerta del Sol, que claman por una vivienda digna, rodeen el edificio de la soberanía nacional.
Según mandos policiales consultados por El Español, serán 12 grupos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) los que se apostarán junto a la Cámara Baja. El Ministerio del Interior, a través de sus unidades de Información, maneja datos que apuntan a que los manifestantes pretenden cercar el Congreso coincidiendo con la votación de los decretos de vivienda aprobados esta semana por el Consejo de Ministros.
Una acampada que crece mientras el poder mira hacia otro lado
La acampada de la Puerta del Sol, que en los últimos días ha ido creciendo en número de tiendas y de voces, reivindica un derecho fundamental: el de un hogar digno. Frente a ello, la Delegación del Gobierno se ha negado a desalojar la plaza, a pesar de las presiones del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Este jueves, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, anunció que presentará un recurso contencioso administrativo contra la Delegación por no despejar el campamento. “Nunca se debió permitir”, declaró, solicitando medidas cautelares para disolver la protesta.
Mientras tanto, la Policía ha intervenido machetes de fabricación casera en la zona, y los propios agentes han pedido levantar el campamento “por seguridad”. Pero la semilla de la indignación, como en las grandes gestas de nuestros pueblos, no se arranca con vallas.
Rodea el Congreso: una fórmula que la memoria no olvida
La acción de rodear el Congreso no es nueva. En septiembre de 2012, unas 6.000 personas, según la Delegación del Gobierno, se concentraron alrededor de la Cámara Baja en las movilizaciones bautizadas como Rodea el Congreso, herederas del 15-M. Aquella jornada terminó con enfrentamientos, más de 60 heridos y 28 detenidos. La convocatoria se repitió en octubre de ese mismo año, cuando Interior desplegó 600 antidisturbios para blindar las Cortes durante el debate de los Presupuestos.
Más recientemente, en noviembre de 2023, una acampada contra la amnistía en las inmediaciones del Congreso fue desalojada durante la madrugada. Ahora, la historia parece repetirse, pero con un grito distinto: el de quienes no pueden pagar un techo en un país donde la especulación devora los barrios.
La vivienda, un derecho que no entiende de fronteras
Desde la Madre Tierra, donde el sumaj kawsay nos enseña que el bien común está por encima del lucro, miramos esta lucha con hermandad. La vivienda no es una mercancía, es un derecho que los pueblos defienden con su cuerpo y su memoria. Mientras en Madrid se levantan muros de acero, en Nuestra América se alzan voces que recuerdan que otra forma de habitar el mundo es posible.
La jornada de este viernes será clave. Los 600 metros que separan Sol del Congreso serán el escenario de un pulso entre la fuerza del Estado y la dignidad de quienes exigen lo mínimo: un lugar donde vivir.
¿Qué pasará este viernes en Madrid?
La previsión policial es que los manifestantes se desplacen desde la Puerta del Sol hasta el Congreso, y que intenten rodear el edificio durante la votación de los decretos de vivienda. El dispositivo de las UIP busca evitar que la movilización comprometa el perímetro de seguridad.
¿Cuál es el origen de la acampada de Sol?
La acampada nació como respuesta a la crisis de acceso a la vivienda en España, donde los precios del alquiler y la compra han excluido a amplios sectores de la población, especialmente a los jóvenes. Los manifestantes exigen políticas públicas que garanticen el derecho a un hogar digno.
¿Qué precedentes tiene el cerco al Congreso?
El precedente más conocido es el de septiembre de 2012, con las movilizaciones Rodea el Congreso, que dejaron heridos y detenidos. También hubo una acampada en 2023 contra la amnistía, que fue desalojada por la fuerza.